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Wladimiro Rodríguez Brito

Cultura y agua en el valle de Güímar

Cuesta entender el deterioro de una cultura en un territorio pionero en la agricultura de regadío y en los alumbramientos de agua en Tenerife. Los manantiales localizados en los barrancos de Añavingo y Badajoz crearon los mayores oasis de regadío del sotavento de Tenerife, ya que los regadíos con aguas del Barranco del Infierno en Adeje a los del Barranco del Río en Granadilla no tuvieron la importancia de los güimareros.

Los municipios de Candelaria, Arafo y Güímar fueron pioneros en la construcción de galerías. Aquí hubo un nido de hombres y mujeres vinculados y comprometido en la búsqueda del líquido elemento y esto no es un oasis casual en la construcción de galerías en Tenerife y en Canarias, siendo un emporio en alumbramientos de agua. De aquí partieron numerosos canales que aportaron agua para beber y para regar en el área de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Tegueste, El Rosario y el extremo Este de Tacoronte.

Hay que leer la expansión urbana de Santa Cruz-La Laguna y el líquido elemento del Valle de Güímar. La refinería, los cultivos en la Punta del Hidalgo y los canales del Río, Portezuelo y Araca saltan sobre el aeropuerto de Los Rodeos. También hay que destacar los emporios agrarios y urbanos asociados a los de Valle de Guerra y Punta del Hidalgo y no olvidemos que en el entorno de Santa Cruz, los caudales de los manantiales de Anaga eran muy pobres. Por no hablar de la atarjea de El Escobonal, siendo una obra pionera de final del año 1920 de lo que fue el canal del sur. En Güímar tuvimos una planta hidroeléctrica y también hay que hablar de los cultivos de regadíos hasta las décadas de los 60 del pasado siglo, donde el Valle de Güímar fue el mayor emporio tomatero y de plátanos del Sur de Tenerife.

Hay que saber leer y entender la expansión urbana y la mejora de la calidad de vida en el entorno agro urbano desde Valle de Guerra al Barranco de Erques. Eso hemos de asociarlo con el emporio de los alumbramientos de agua de dicha comarca y aún hoy quedan las referencias de los canales desde la Ladera de Güímar a los canales colgados entre Tejina y Punta del Hidalgo, sin olvidar que hasta hace unos años, la galería que más agua había dado en Tenerife era la de Oraca.

Crisis cultural y crisis ambiental. Es difícil explicar y entender lo que ocurre ahora en el Valle de Güímar. No entramos en los problemas agrarios, ya que en Canarias lo sufrimos en numerosos puntos. El mayor deterioro entendemos que es socioambiental, ya que el Valle no solo pierde el caudal de sus galerías y entra en un proceso de urbanización en el que viven unas 50.000 personas en su entorno, con unas demandas diarias de algo más de 25.000 pipas sin incluir las que demanda del Polígono Industrial de Güímar.

Es de destacar que en este momento una parte de la población del Valle carece de red de alcantarillado y en otros casos, la red no está conectada a la incipiente depuradora aún sin terminar. Y lo que no es menos importante: no se han construido una red de agua depuradas, algo que hoy en día es básico para regar frutales y cultivos forrajeros. Es más, ante el deterioro de los acuíferos, pozos con alto nivel de conductivo complicado con los costes energético del último año, aún ha subido más del 110% y nuestro Cabildo no sabe y no contesta ante una problemática de esta magnitud.

Entendemos que lo que ocurre con el agua en Canarias es un tema político cultural que ha confundido naturaleza con fiestas y a los temas básicos socioambientales no le ponemos valor en un mal entendido concepto de ‘derechos sin obligaciones’.

Es muy serio que en tres generaciones haya perdido interés la cultura del agua del esfuerzo, del ahorro, del valor de las cosas, de lo pequeño y lo local y del agua como un bien escaso de un compromiso de futuro que hemos de cuidar la naturaleza incluido donde nos bañamos,

Y no solo es cuestión de nuestros políticos, sino -y es lo más preocupante- que los votantes no lo pongan en la agenda. Espero que en algunos colegios y tertulianos de nuestros medios de comunicación programen visitas y hagan una lectura de las obras básicas realizadas en un ayer no tan lejano, con galerías, canales, estanques y sorribas. Y también espero que los compromisos electorales tengan que ver con sembrar futuro, con más medioambiente en el que el ayer siga siendo importante y no permita que se siembre ignorancia y miseria para mañana. Si dura es la sequía física, más preocupante es la sequía cultural que se olvida de nuestro campo, de los campesinos y de la gente que se sacrificó en el pasado –en el que no había tanta tecnología– para tener obras que permitieran a toda la población acceder al líquido elemento.

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