Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

El año de los impuestos

Los autónomos son cada vez más «tontónomos», como algunos se autodenominan, cabreados. Forman la mayor fuerza de trabajo de este país, tanto los que trabajan a título individual como los que crean empleo: más de tres millones en toda España.

El nuevo sistema de cotizaciones de autónomos propone una reducción fiscal para aquellos que ganan menos de novecientos euros mensuales. Para todos los demás, la música se va a poner más cara, con una subida impositiva que va a multiplicar los ingresos del sistema. La reforma propuesta por el ministro Escrivá supondrá, si sale adelante, para un autónomo que facture más de 3.500 euros, pasar de pagar 351 euros mensuales a mas de 1.120, en subidas escalonadas a lo largo de diez años.

El nuevo sistema dividiría los ingresos de los autónomos en trece tramos, desde los que ganen menos de seiscientos euros al mes –muy poquitos– hasta los suertudos que ingresen 4.050 euros mensuales. La aportación puede llegar a 1.260 euros mensuales. De los diez mil millones que aportan los autónomos a la Tesorería de la Seguridad Social se pasaría, con la reforma propuesta, a casi 14.000 millones, un 40% más de recaudación.

Esta propuesta es el disparo de salida de este año, que también afectará a las rentas del trabajo. El Gobierno está esperando las recomendaciones del equipo de expertos que designó para proponer reformas en el sistema fiscal español. Y la ministra de Hacienda, al igual que Escrivá, no ha ocultado la intención del Gobierno de apretar las tuercas a los que más ganan. Pero eso de castigar más las rentas de los ricos es la coartada histórica, el sonsonete que ha usado siempre la izquierda para elevar los impuestos de las clases medias en este país, que es donde está el solomillo fiscal.

Porque, no nos engañemos. O, mejor, no dejemos que nos engañen. En España solo hay doce mil contribuyentes que hayan declarado ganar más de seiscientos mil euros al año. Y poco más de cien mil que pagaron por ganar más de ciento cincuenta mil euros anuales. Si quieren encontrar a quienes sostienen el país tienen que buscar en los restantes 21 millones de declarantes. Que son, además, los que soportan el empobrecimiento causado por la inflación, el alza en los precios de la cesta de la compra o el precio de la luz y los combustibles.

Ahora, a la salida de la segunda gran crisis del siglo, son también los que van a soportar el asalto fiscal de un Estado que tiene que salvar la caja como sea. Endeudada hasta las cejas, con una recaudación fiscal que nunca llega a cubrir sus gastos, España tiene que aprovechar la nueva etapa de crecimiento económico para ordeñar el establo. Vayan comprando vaselina.

Compartir el artículo

stats