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Objetivos para la competitividad

El reto para las próximas generaciones de canarios se basará en conseguir una manera eficiente de transformarnos competitivamente, complementando el hiperdesarrollado sector servicios de las islas hacia estándares de prosperidad, creando un entorno excelente y atractivo que ayude a añadir valor a las Islas con la combinación adecuada de factores y políticas.

Conseguir objetivos y no quedarnos en el campo de las ideas.

Mejorar nuestras virtudes y eliminar lo ineficiente para progresar de manera sostenible y para converger en políticas de cohesión social y renta per cápita, suficientes y justas.

Ampliar la reducción de todas las figuras de imposición directa y cotizaciones sociales, a través de los incentivos y compensaciones del REF, extendiéndolo a todo el tejido empresarial.

Ocho modelos económicos y un solo archipiélago.

En la Constitución Española aparecen oficialmente las Comunidades Autónomas, cuya financiación se comienza a articular con la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA), en base al coste de los servicios transferidos mediante subvenciones generales y específicas, que se han ido actualizando progresivamente, dada su manifiesta insuficiencia, hasta nuestros días.

En el último informe de la competitividad regional en España 2021, el Consejo General de Economistas llega a la conclusión de que Canarias está en el vagón de cola de la competitividad, con una exposición al riego de una recuperación débil y lenta que nos impide avanzar adecuadamente en términos de capital productivo, capital humano, y capital social – institucional.

Concretamente, Canarias es la que experimenta una caída más acusada en términos de capacidad de proporcionar un entorno favorable a sus habitantes, empresas e instituciones que exige mejorar la estrategia de desarrollo sostenible 2030, para contribuir decididamente a optimar esta situación con un sistema adecuado de evaluación permanente para actuar en consecuencia.

Esta situación crea un retraso en la recuperación de la economía, tanto en su versión inclusiva como resiliente.

Si los próximos años vamos a disponer de fondos europeos y estatales para la recuperación, Canarias no se puede permitir una financiación insuficiente de sus inversiones públicas y privadas eficientes, ni una gestión deficiente de los fondos que percibamos. Ello nos dejaría en una zona más alejada de las oportunidades de las distintas comunidades autónomas que componen el Estado.

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