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Alfonso González Jerez

retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

Píos propósitos para comenzar el año

1. No leer ni escribir nada sobre la próxima visita de Pedro Sánchez –también conocido ya como miss Marquesote– a San Miguel de La Palma.

2. Rechazar, a mano armada si es necesario, tanto a los apocalípticos como a los integrados en el debate pandémico, pero sobre todo a los que creen que una amplísima propagación del virus –como la que estamos viviendo– no supone a corto/ medio plazo una peligrosa presión sobre atención primaria y las hospitalizaciones. Pese a sus carencias y disfunciones tenemos un sistema sanitario público tan sólido que no hay élite política capaz de destruirlo; al menos, en el lapso de dos años.

3. Borrar de la lista de los seres humanos respetables a todos aquellos que repiten cada mañana, con los párpados cubiertos de rocío, que «el periodismo es el oficio más hermoso del mundo». En el mejor de los casos es una perplejidad, una forma de morirse de hambre física y mentalmente, una impotencia en la que se dibuja un sonriente narcisismo, el estilo de vida de un mirón adocenado, una explicación a gusto del consumidor, cuyo eco sordo domina casi todo el discurso periodístico.

4. El periodismo: aprender a leer y a escribir. A leer todo y a escribir noticias, reportajes, crónicas y entrevistas, no sonetos al itálico modo ni masturbaciones yoístas. El periodismo: aprender a ver y a escuchar. Lo que dice o hace un ministro, un director general, un taxista, un asesino, un fiscal, un ladrón, un loco, el ganador de la Lotería del Niño, los que no ganaron nunca nada.

5. Perseguir todas los libros que pueda encontrar de Mariana Henríquez, que es lo que les ocurre a todos los lectores que leen una novela o un cuento suyos, en mi caso, Nuestra parte de la noche, una narración tan intensa, envolvente, físicamente abrasiva que corres el riesgo de no salir nunca más de la misma. Ahora mismo dudo si escribo desde mi despacho (pequeñito) o desde cualquiera de sus páginas (portentosas). Me llevará días saber si todavía estoy dentro o fuera.

6. No recomendarle mentalmente un peluquero a don Ángel Víctor Torres.

7. Recomendarle mentalmente un barbero a Fernando Clavijo.

8. Pedir que nunca se muera Franco para que la izquierda reformista siga avanzando y haciéndonos más libres y felices.

9. Cerrar un pacto honrado con Santa Cruz de Tenerife: yo la detesto ininterrumpidamente y ella me deja vivir de vez en cuando.

10. Ir mañana o pasado a la cola de la taquilla del estadio del Heliodoro Rodríguez López y disfrutar un ratito.

11. Quitarme la mascarilla en el transcurso del próximo pleno parlamentario y gritar: «¡Ahora sí que están jodidos!».

12. Decir la mentira, solo la mentira y nada más que la mentira al presidente de mi comunidad de vecinos y a mi proctólogo.

13. Preocuparme un poco más del desempleo, el fracaso escolar, los embarazos y las drogodependencias entre los adolescentes y los jóvenes canarios que del indignante uso de la segunda persona del plural entre los pibas y pibes víctimas de la colonización cultural de la metrópoli.

14. Las arepas, sin guasacaca.

15. Nunca olvidarte.

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