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Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

No dejamos a nadie atrás

Las televisiones destellan con villancicos de colores. Y los ayuntamientos ponen contenedores soterrados para que los pobres no puedan hurgar entre la basura. Hay que impedir el deterioro del paisaje urbano. Porque como en el viejo chiste cubano, aquí en Canarias no se acuesta nadie sin comer. Y cuando un anciano famélico grita «yo no he comido mi comandante», el astuto dirigente le contesta entre risas: «Pues no te acuestes, chico. No te acuestes».

En los discursos políticos se ha puesto de moda un lugar común. Uno por el que pasa casi todo el mundo, a la ida o a la vuelta. «No vamos a dejar a nadie atrás». O «nadie se va a quedar tirado en la cuneta». Hay que tener la cara más dura que el hormigón armado.

Los dirigentes de las Organizaciones No Gubernamentales que se ocupan de los más pobres se han permitido decir, mientras estamos preparando el turrón y las uvas del fin de año, que hay miles de familias que están fatal. La gente «lo está pasando mal», dicen en Cáritas. «Los datos apuntan a un crecimiento de las situaciones de pobreza, porque ya llevamos dos años terribles, de paro y miseria y no hay economía familiar que lo aguante». Un tercio de la población de las islas está en riesgo de pobreza. ¿Nadie se va a quedar atrás? Pues será porque los vamos a tirar por encima de un puente para no verlos en la cuneta.

Los sobrevivientes, los que venían arrastrándose desde 2018, en donde teníamos ya un 29% de pobreza en Canarias, van cayendo por el camino. Un tercio de las familias tiene dificultades para llegar a fin de mes. La subida del precio de la luz o el aumento del costo de la cesta de la compra significa, para algunas familias, la puntilla definitiva.

¿Pero no hay trabajo? ¿No ha vuelto el turismo? Escuchen a los los expertos de estas organizaciones sociales: «cuando se reclama personal cualificado en la hostelería, vemos que esos puestos están siendo ocupados por personas de países europeos con más idiomas y mayor formación, mientras que el trabajador local queda para puestos más operativos, con unos salarios más bajos».

¿Pero no habíamos dedicado, desde hace muchísimos años, cientos de millones que nos llegan para planes de empleo y programas de formación y capacitación profesional? ¿Alguien ha sumado esos cientos de millones de euros para saber en qué se han invertido y para qué han servido? Es decir, qué resultados ha tenido todo ese dinero, además de para crear una floreciente industria de cursos que no sirven para emplear a nadie salvo para financiar una nueva industria de la formación laboral que ni forma ni emplea.

El director de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, José Manuel Ramírez, ha dicho que Canarias tiene el peor sistema de atención a la Dependencia de toda España. Y que 2.851 personas murieron estando en lista de espera. ¿Lo ven? Al fin algo coherente. No dejamos a nadie atrás, en la cuneta. A todo el que se queda por el camino lo metemos en una urna.

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