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el recorte

Estupideces sin cuento

Este es el año en el que la burra y el buey del portal de Belén deben llevar obligatoriamente mascarillas. Y el mismo en el que los niños no podrán ir con sus padres a ver la llegada de los Reyes Magos en el mismo estado de fútbol en donde sus padres sí irán a ver el clásico partido que enfrenta a los dos equipos canarios de la segunda división. Es, exactamente, eso. Un sin dios que en el que nadie entiende casi nada. Vas por la calle con mascarilla, porque lo ha ordenado el Gobierno, y en cuanto entres en un espacio cerrado, como una cafetería, te la puedes quitar para tomarte un carajillo. Y ello a pesar de que las transmisiones del coronavirus se producen en zonas sin ventilación. No es que haya más negacionistas. Es que la gente empieza a estar hasta los bigotes de tanta estupidez y tanta falta de sentido común. Llegará un día en que nadie hará caso a lo que digan las autoridades porque habrán malgastado su credibilidad.

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