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Wladimiro Rodríguez Brito

Los volcanes y La Palma vaciada

Es bueno que hagamos una lectura de los problemas y posibles alternativas en La Palma, ya que la vida de sus habitantes en los próximos años depende de la siembra que hagamos ahora. Los hechos nos obligan a elegir y parece haber dos vías alternativas: a corto plazo, mirando para los votos o más a largo plazo, con propuestas de futuro para las próximas décadas. Estas líneas pretenden hacer una lectura objetiva de los últimos acontecimientos y de algunos planteamientos erróneos que hemos detectado.

No es serio decir que la crisis actual de la isla vaciada se debe a los volcanes, como declaró el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, en la plaza de Los Llanos el 21 de diciembre. Con tres erupciones en menos de 100 años, no se ha vaciado La Palma, así que hay que ser rigurosos en los planteamientos.

Veamos algunos datos del Valle de Aridane y de los municipios que más población han perdido como Garafía, Barlovento y Los Sauces, en los que no ha habido actividad volcánica en varios miles de años:

Población año 1940

•El Paso: 5.087 habitantes

•Los Llanos: 6.614 habitantes

• Tazacorte: 3.728 habitantes

Total: 15.429

•Barlovento: 3.089 habitantes

•Garafia: 4.499 habitantes

•Los Sauces: 5.568 habitantes

Total: 13.076

En 2020 los tres municipios del Valle de Aridane sumaban 32.984 personas y los tres del norte 7.838 habitantes.

Estos datos indican que se ha producido un crecimiento poblacional en el Valle vinculado a la agricultura y al turismo. Se ha pasado de 280 hectáreas de plátano en 1941 a superar las 2.336 hectáreas en 1984, lo que representaba el 58% de la superficie cultivada de plátanos en la isla. En los últimos años, además, el plátano ha sido sustituido por aguacates, flores y hortalizas, teniendo cerca del 50% de los plátanos de La Palma en el Valle.

El volcán Cumbre Vieja ha barrido el mayor esfuerzo agrario hecho por los canarios en la historia de las islas, en los que se había sorribado más de 3.000 hectáreas y construido una infraestructura hídrica que puede almacenar más de 5 millones de metros cúbicos, con estanques, pozos y canales. Otros emporios agrarios canarios estaban en suelos fértiles como Gáldar, Arucas, Telde, Güímar o el Valle de la Orotava. En suelos de prestación tenemos cultivos en Fuencaliente, Buenavista, Las Galletas, Guía de Isora y Barlovento.

Las propuestas de estos días de contratación pública eventual masiva en ocupaciones sin relación con el campo no tiene en cuenta un proyecto integral para recuperar los malpaíses como zonas productivas. Debemos priorizar la recuperación, en lo posible, de los usos anteriores utilizando todos los medios a nuestro alcance. Se pueden reconstruir los núcleos de población con criterios que mejoren la protección ante erupciones futuras y podemos restaurar un paisaje, la economía y las vidas de miles de personas.

Necesitamos una estrategia para relanzar la actividad económica en el Valle de Aridane, un núcleo poblacional esencial de la isla. La Palma ha pasado de significar algo más del 8% de la población de Canarias en 1940 a un pírrico 3,5%. Tenemos capacidad para recuperar población con calidad de vida en un entorno sostenible. Y basta mirar a una isla como Madeira, que con menos recursos multiplica por tres la población palmera.

Los recursos públicos hemos de ponerlos en atender a la población en las necesidades básicas, pero sin olvidarnos de potenciar el aparato productivo. La Administración debe atender como aspecto básico el recuperar el suelo agrícola que el malpaís ha destrozado. Los recursos públicos para los damnificados se deben concretar en condiciones, plazos y cuantías.

Debemos destinar fondos públicos a la restauración del paisaje habitado y productivo destrozado por el volcán, mediante obras públicas o con aportes a los propietarios. No podemos olvidar que en los años 40 del pasado siglo el desarrollo del Valle de Aridane se fundamentó en los ahorros locales que se sumaron a las ayudas del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA) para la exportación de plátanos en toda Europa.

Dejemos la sombra de Cumbre Vieja atrás. Acordémonos de los héroes que con muchos menos medios crearon un emporio de riqueza y orgullo como pueblo a base de esfuerzo, trabajo y sacrificio. El Valle de Aridane debe renacer, sembrando futuro y compromiso sobre las lavas calientes. Esa responsabilidad empieza por la Administración, que debe facilitar recursos económicos y planificar las actuaciones a corto, medio y largo plazo para que La Palma resurja de las cenizas que ha vomitado el volcán. Hagamos las cosas bien para que nuestra querida isla bonita se recupere lo antes posible.

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