Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Alfonso González Jerez

CRÓNICA PARLAMENTARIA

Alfonso González Jerez

Canciones infantiles en román paladino

Este futuro presupuesto para 2022 es más peligroso y temblón –como un páramo de arenas movidizas– que el del presente año

Muchas y prodigiosas gestas se vivieron ayer en la segunda sesión del pleno del Parlamento de Canarias, pero la principal, sin duda, fue el debate de primera lectura del proyecto presupuestario para 2022 presentado por el Gobierno; al final se votaron y fueron rechazadas las enmiendas a la totalidad presentadas por CC y PP, con lo que la tramitación parlamentaria continúa su andadura. Ángel Víctor Torres y Román Rodríguez se abrazaron, como si no hubieran ganado una votación parlamentaria que no podían perder, sino como si hubieran derrotado a Godzilla.

En todo caso si alguna vez cae Godzilla frente a Román Rodríguez será por aburrimiento. Porque el señor Rodríguez –cuya hábil facundia resulta indiscutible– ya aburre un poco. Al menos como consejero de Hacienda y Presupuestos –una redundancia que no es sino otro redoble de tambor de su narcisismo– que igual en su vida privada es cada vez más ameno y didascálico. En rigor Rodríguez solo defiende el proyecto presupuestario cuando no tiene más remedio. Si puede emplear cualquier otra argumentación lo prefiere. Y lo hace así porque este futuro presupuesto para 2022 es más peligroso y temblón –como un páramo de arenas movidizas– que el del presente año. Incluye a veces y otras obvia un conjunto de variables que no controla el Ejecutivo. Se compromete a un nivel de ejecución de gasto perfectamente inverosímil. Y siguen siendo unas cuentas asistencialistas que se cuidan muy mucho de intervenir directamente en la mejora fiscal de las empresas y en la creación de empleo: en rigor, como suele decir Rodríguez, la política económica sigue siendo la gran ausente. No hay estrategia económica sino un castillo de naipes verbal sobre las transferencias del Gobierno central y los fondos extraordinarios de la Unión Europea.

El vicepresidente lo tiene relativamente fácil con el PP. Es la derecha, es el error fatal, es el capital, es el mal. Desde el Gobierno y la mayoría parlamentaria que lo sustenta se utiliza, hace dos años, una añagaza infantiloide. El PP eligió los recortes y la descapitalización de los servicios públicos en la crisis de 2008; el PSOE y sus aliados de izquierda, la potenciación de la sanidad y la educación y la cohesión social para que «nadie se quede atrás» en la crisis covid. Pero ni el PP ni el PSOE pintaron demasiado. Tanto en la crisis de 2008-2015 como la que ha generado la pandemia mundial fue la Unión Europea la que decidió e impuso las políticas presupuestarias, económicas, fiscales y sociales. Por otra parte, quien gobernaba en España en 2008 era José Luis Rodríguez Zapatero y se mantuvo en el cargo hasta finales de 2011. Fue el presidente Rodríguez Zapatero quien desarrolló –no a su gusto– los mayores recortes en las cuentas públicas e impuso una feroz austeridad presupuestaria según lo mandado por la Comisión. Durante dos años, 2009 y 2010, España lideró la destrucción de empleo en la Unión Europea y se recortó un 5% el sueldo de los funcionarios y se congelaron las pensiones.

Eso es lo que ocurrió. La autonomía de los gobiernos de los Estados miembros de la UE es harto limitada. El modelo de salida de la crisis covid no lo ha elegido Román Rodríguez, ni Torres, ni el Gobierno español, sino la UE, con el apoyo en el Parlamento europeo de socialdemócratas, conservadores y liberales. Es un reiterado insulto a la inteligencia y a la memoria ajena ese ejercicio de prestidigitación que Rodríguez practicó ayer para defender su presupuesto sin hablar demasiado de él. Algo que mimetizaron como entusiastas cacatúas los partidos del Gobierno con intervenciones perfectamente prescindibles.

María Australia Navarro, misa y musa del PP, siempre cree que si anuncia el fin de los tiempos se abrirá una sima espeluznante y Román Rodríguez caerá por el abismo. Se me antoja improbable. La ironía le vendría mejor que el sarcasmo. Para Navarro el proyecto presupuestario es pura incompetencia y temeridad, un ejercicio de contabilidad creativa al servicio de la propaganda gubernamental que ignora la verdadera situación socioeconómica de Canarias. Citó las cifras de paro, de dependientes no atendidos, de jóvenes desempleados, de ejecución presupuestaria. Por supuesto Rodríguez –que siguiendo su grosera costumbre no atendió la intervención de la portavoz– utilizó un truco que repite mucho, oiga, eso que trae usted está muy mal, no tiene el nivel exigible a los que nos dedicamos a esto, póngase a estudiar. Lo que ocurre es que el PP está bastante harto y comenzaron a sonar voces contra Rodríguez. «Pida usted la palabra y le responderé», le espetó a un furibundo diputado conservador. Más cabreo en el PP. Es exactamente lo que Rodríguez prefiere. «A ustedes los que les gusta es que vayan las cosas a peor porque solo así pueden medrar», apuntó el consejero complacido por los grititos.

El discurso de José Miguel Barragán fue mucho mejor y jamás abandonó el tono de respeto institucional. El portavoz de CC no tiene mayor formación económica que Rodríguez y sin embargo pareció, por momentos, que lo arrinconaba, obligándole a sacar de la chistera sus dos o tres trucos manoseados. Primero el consejero intentó la lisonja, me gustas Barragán, porque estás como ausente, pero como el coalicionero no parecía muy conmovido, pues empezó a atacar a la derecha otra vez, como quien se toma un cortado para hacer tiempo. Para Coalición los presupuestos para 2022 parten de un diagnóstico insuficiente y erróneo no solo de la coyuntura económica, sino de los mismos escenarios de salida: el Gobierno reparte una cantidad ingente de pasta, pero si una estrategia básica clara y, sobre todo, sin ningún propósito de consenso, y como ejemplo está el muerto y enterrado Plan de Resistencia de Canarias, cuya foto tanto ansió el presidente Torres, para luego olvidar el documento a conciencia. Fue un tanto cómico cuando Rodríguez, como examinando a un alumno, le reprochó a Barragán sus pocas propuestas. «Este es el debate inicial sobre el proyecto presupuestario», respondió el portavoz de CC. «Las propuestas vienen en las enmiendas parciales». Rodríguez tosió y volvió a meterse con la derecha, a mencionar las políticas anticíclicas, a asegurar que si le hace falta tirará de la deuda pública regional. «Pues consiga usted 100 millones con la deuda pública y consígnelos para La Palma», replicó el portavoz. Pareció como si a Rodríguez, en el banco azul, se le torciera algo. Pero no. Después siguió hablando de la derecha, que es un tema maloliente e interminable, como The walking dead.

Compartir el artículo

stats