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el recorte

Atar en cortoa Ayuso

Hay un viejo chiste en el que se afirma que si dejas a tres comunistas encerrados en una habitación y vuelves al día siguiente te encontrarás cinco corrientes de opinión y seis escisiones. Los conservadores eran otra cosa. Una basada en el ordeno y mando de la jerarquía. Pero los nuevos tiempos es lo que tienen, que igualan a todo el mundo y permiten que asomen las enaguas en todos los partidos. En el PP la están liando con una guerra intestina que empezó con sospechas y va a terminar con navajazos traperos. La figura emergente de Isabel Díaz Ayuso hace saltar todas las alarmas que controlan la mediocridad general en el equipo que rodea a Pablo Casado. Díaz Ayuso se sale. La «victoria de Madrid» se vendió universalmente como un varapalo a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias. Y a Casado se le extendió una especie de amargo sabor por la saliva. Ya lo decían los clásicos, que los adversarios están en el partido de enfrente y los enemigos en el tuyo. El aparato del PP pretende que la presidenta de Madrid no se haga con el poder del partido en la comunidad. Pero no tienen argumentos ¿Por qué Casado sí a nivel de España y ella no en su región? Pues porque le tienen miedo. Porque Díaz Ayuso es una incertidumbre que algunos ven como carga de profundidad en la línea de flotación del líder de los conservadores, que en cualquier comparación con la heroína madrileña hoy sale perdiendo por goleada.

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