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algo así

Catástrofe, mellitus y más

El volcán de Cumbre Vieja sigue trayendo de cabeza a todos los habitantes de la isla bonita. Conozco perfectamente el precioso y rico Valle de Aridane y a algunos de sus moradores, especialmente a la familia Suárez. Estuve hablando con mi primo Miguel Ángel la semana pasada, me expresó la incertidumbre que están viviendo los habitantes de la zona y los sustos tan terribles que se llevan cada día con los terremotos. Viví en persona la erupción del Teneguía, pues estaba casualmente trabajando en esa zona y recuerdo cómo tuvimos que correr despavoridos a algún descampado varias veces, pues tras cada temblor llegaba una lluvia de piedras de la que debíamos resguardarnos. Es una sensación de angustia y miedo que no se lo deseo a nadie, así que entiendo por lo que están pasando. No así por las pérdidas materiales, es una tragedia. Una de las coladas se ha llevado el modo de vida de mi primo y su familia, la casa, los invernaderos y plantaciones de aguacates, el depósito de aguas... Ahora está en Santa Cruz donde afortunadamente tenía una casa. En la misma situación están sus hermanos, hijos y nietos en Los Llanos, buscando el amparo de los seguros y las ayudas, que con la boca demasiado grande, están prometiendo las autoridades.

Es normal no confiar en absoluto de las palabras de los políticos, con los presidentes autonómico y estatal a la cabeza, pues sus promesas acaban cayendo en saco roto, solo buscan votos. Tantas visitas de ministros escaman a la población y confían más en los propios ciudadanos afectados, que deben unirse para crear un frente común frente a esta inmensa catástrofe. Con los doscientos millones de euros prometidos, ya veremos si llegan, no da ni para empezar a arreglar las comunicaciones. Si en Cataluña no quieren los mil setecientos millones para arreglar el aeropuerto del Prat, que los envíen a La Palma, que son igual de españoles y están más necesitados. Tiene razón en quejarse, la política es una pantomima, como se demostró con el último Congreso socialista, mucho discurso y poco examen de conciencia, y por supuesto, ni una mención al despropósito con el que están gobernando, socios matarifes, comunistas y separatistas. Vaya arrogancia y prepotencia se gastan con tal de estar en el machito.

Hablemos ahora de sanidad. Mellitus es una palabra derivada del latín que significa miel, meloso, dulce, por eso se utiliza para la diabetes, lo que indica el azúcar en sangre y en la orina. La diabetes, la asesina silenciosa, es una enfermedad gravísima, por lo que necesita atención y seguimiento continuo. También los familiares de los pacientes deben ser enseñados y adiestrados para poder reaccionar ante un problema. Por fin en el Centro de Salud de Candelaria atienden con normalidad presencialmente, ya no hay que pelearse con la telefonista de turno. El Servicio Canario de Salud vuelve por sus fueros y es de agradecer.

Asociaciones europeas y estadounidenses han compuesto un largo y extenso manifiesto dirigido a las Autoridades Sanitarias para prevenir y tratar esta enfermedad, una pandemia mundial igual de terrible que el Covid, con más de cuatrocientos cincuenta millones de afectados Tipo2 y, dos de cada diez habitantes en Canarias. En este documento se expone la gran preocupación actual y muchas propuestas para encontrar mejores tratamientos para la prevención, que entiendo son razonables y preocupantes; pero en esa larga lista no se habla de intentar llegar a la erradicación de la enfermedad. Si los mismos laboratorios que fabrican infinidad de medicamentos distintos para esta enfermedad, dedicaran un poco de tiempo a investigar cómo acabar con ella, otro gallo cantaría. No sé cómo ni cuándo ni dónde, pero en algún momento la medicina y los profesionales deberían confiar en esta posibilidad. Hay un ocultismo y un miedo pavoroso a mencionarlo siquiera, y a los expertos que sí tratan de estudiarlo, intentan silenciarlos, como al cirujano Ballesta, al doctor Pavón o ese médico de Arizona que estoy investigando. Me contaba un endocrino jubilado, que cuando terminó la carrera y empezó a ejercer, se le transmitió el convencimiento de que la enfermedad no tiene cura pero si tratamiento. Tras el último susto estoy dedicado íntegramente a comer verde para controlar, pero tengo hambre y maguas. Con Dios.

aguayotenerife@gmail.com

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