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Jorge Bethencourt

MANUAL DE OBJECIONES

Jorge Bethencourt

Otra pieza de caza

Es posible que la cinegética incorpore, como una nueva modalidad de caza mayor, las actividades políticas en el Ayuntamiento de La Laguna. El precursor de este emocionante arte es sin duda Santiago Pérez, hoy, como antes de ayer, feliz senador socialista. Fue desde ese municipio que sacó la escopeta y declaró inaugurada la temporada de tiro a la totorota contra los políticos de ATI –que es como llama a su vieja enemiga Coalición Canaria– aunque se llevara de paso a algún compañero de partido en Santa Cruz, porque es lo que tienen los perdigones, que se dispersan y puede haber alguna víctima colateral.

La guerra, decía Clausewitz, es la continuación de la política por otros medios. Las denuncias judiciales, también. Las primeras expediciones de caza mayor tuvieron un éxito considerable al que no fue ajeno el calor que daba la presencia de Juan Fernando López Aguilar en el Ministerio de Justicia, sumado el pequeño detalle de que él era el jefe del fiscal general del Estado. Era como ir a cazar con ametralladora.

La caza política se popularizó y las querellas brotaron con hongos alucinógenos. Y aunque la cosa acabara judicialmente en nada, a los denunciados les churruscaban en la parrilla de los telediarios y en las fotos de los paseíllos de los juzgados. A Clavijo le denunció la oposición de izquierda lagunera por el “caso grúas” y terminó archivado. Pero no fue un fracaso. Estar imputado — aunque la acusación acabara después en la nada más nadeante— le costó al líder de Coalición Canaria ser presidente del Gobierno canario. Porque algunos partidos exigían pureza de sangre para entrar en ese mismo gobierno donde luego aterrizó el imputado Blas Acosta sin que a los limpios, limpias y limpies de corazón se les moviera un pelo del sobaco. Es el morado fariseo pret a porté canario.

Al alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, le ha tocado ahora pasar por el tren de lavado. Un concejal de Ciudadanos, Alfredo Gómez, ha presentado una querella –contra él y varios miembros del equipo de gobierno– donde, como en los potajes, hay de todo: trafico de influencias, prevaricación, malversación, cohecho y no sé cuántas cosas más. Ya más de uno se estará frotando las manos diciendo eso de quien a hierro mata, a hierro muere, aunque Luis Yeray Gutiérrez no estuviera en esa herrería.

Hoy, como ayer, creo en el valor de la presunción de inocencia. Y que no vale disparar primero y preguntar después. Conviene esperar a ver cómo evoluciona lo que se acaba de presentar en los juzgados, aunque vaya por delante que, para algunos, no pinta nada bien. Pero los mismos que berrearon contra el ex alcalde Clavijo, cuando se le denunció con una intencionalidad claramente política, hoy braman por una «denuncia política» que afecta al gobierno municipal socialista. Es una queja bastante idiota porque siempre recoges lo que siembras.

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