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‘Ghosting’: desaparecer sin dejar rastro, ni un por qué

Seguramente habrás escuchado este concepto más de una vez. Yo, sobre todo, lo escucho mucho a mis pacientes adolecentes. Lo cierto es que no es nada revolucionario. Es un comportamiento que muchas personas han llevado a cabo a lo largo de su vida, pero que ahora se ha vuelto mucho más fácil a través de las redes sociales. El ghosting consiste en desaparecer por completo de la vida de una persona con la que has establecido algún vínculo emocional, sin dar explicación alguna, simplemente no contestando sus mensajes, ignorándola o incluso, bloqueando a esa persona en redes sociales, whatsapp, llamadas, etc… para evitar la posibilidad de cualquier tipo de contacto. A día de hoy, el ghosting se puede ver mucho en las relaciones que comienzan a través de cualquier tipo de red social, páginas para conocer a contactos, etc.

Importante entender que no todas las personas que hacen ghosting quieren herir al otro, ni siquiera tiene porque significar que no les importa. No siempre se trata de cobardía o egoísmo. No justifico absolutamente nada este tipo de comportamiento, pero entiendo que no siempre hay maldad detrás. También puede tratarse de una falta de habilidades sociales y comunicativas a la hora de afrontar una situación incómoda como lo es decir «adiós». O quizá por no tolerar la incomodidad que le supone ver, con sus propios ojos, como otra persona a la que le une cariño, sufre por su decisión, o puede tratarse de personas con un estilo de apego evitativo, que es una tendencia a evitar la cercanía emocional en las relaciones. Sin duda, también están quienes lo hacen a modo castigo, por falta de empatía, por ausencia de interés, o incluso por egocentrismo.

Lo cierto es que sea cual sea la causa, la persona que lo sufre, siente muchísimo dolor ya que no solo se enfrenta a un adiós, sino a la incertidumbre de ¿qué pasó?. En estos momentos es muy común que la víctima del ghosting se pregunte en qué se habrá equivocado, qué habrá hecho mal, despertando sensación de culpa, sensación de abandono, tristeza, rabia, autoestima dañada y miedo por que le vuelva a pasar. «Si ya me pasó de quien no me lo esperaba, quién me dice que no me lo vuelvan a hacer?».

¿Qué puedes hacer en esos momentos?

1. Ten claro que no es tu culpa. Quien lo ha hecho mal, sea por el motivo que sea, es la otra persona que no ha sabido cerrar su ciclo de la forma correcta.

2. Valora tu tiempo y no lo malgastes en investigar, a través de las redes, cuál ha sido el porqué. Te generará mucha ansiedad y te impedirá pasar página. No te recrees en el dolor, y mucho menos, no hagas protagonista de tu tiempo a una persona que te ha sacado de su historia y de esa manera.

3. Tómate tu tiempo para permitirte sentir y sacar todo lo que llevas dentro. Las heridas necesitan tiempo y no tocarlas para que puedan cicatrizar.

4. Lo que ha pasado no lo podrás cambiar, pero si su significado. Aprende de tu experiencia. Quizás, esa persona no era tan maravillosa como pensabas haciendo lo que hizo.

5. Implícate más en la aceptación de lo que ha pasado en lugar de en la negación

6. Siéntete una persona afortunada. Está claro que nadie se merece un trato así. ¿Y si ante todas las situaciones difíciles actúa igual? De ser así, hubieras sufrido mucho, porque los problemas existen.

7. No renuncies al amor, simplemente intenta que tu relación no solo dependa de la mensajería.

Tamaradelarosapsicologa.com

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