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Juan J. Pérez Piqueras

La amenaza yihadista en el Sahel se recrudece

Es sabido que la estabilidad del Sahel es de suma importancia para la seguridad de España, la Unión Europea (UE) y el mundo occidental. El hasta hace poco enviado especial de la UE para el Sahel, el diplomático español Angel Losada, conocedor profundo de esta región tras cinco años de intenso trabajo, ha manifestado sobre la situación de la zona: «La seguridad de Europa depende del Sahel, que es frontera directa». Afirma que «no habrá paz en el Sahel si no hay paz en Mali», siendo este país su máxima preocupación. Mali sigue siendo la clave para la estabilidad y pacificación del Sahel.

Para explicar y definir este territorio tan importante para nuestro futuro recurro al mismo especialista, el diplomático Losada, que lo define así: Existen tres maneras de entender el Sahel: una geográfica, que es una franja de territorio que va desde el Atlántico hasta el mar Rojo y que separa el Sáhara del África Negra; otra político-institucional, un Sahel conformado por Malí, Burkina Faso, Mauritania, Níger y Chad, que se han asociado en una fuerza llamada G5-Sahel, para aunar esfuerzos y enfrentarse a los problemas comunes de la región; y un tercer Sahel, geoestratégico, que toma en cuenta los países con influencia directa sobre él». Así ha ocurrido con la crisis de Libia, que fue origen de la que hoy se vive en Mali; el norte de Nigeria, que tiene una influencia directa en el Sahel por la actividad terrorista de Boko Haram; o la que recibe del Magreb, especialmente de Argelia con Al Qaeda o los países del golfo de Guinea, que son fuentes de migraciones.

La creciente inseguridad en la zona del Sahel Occidental y su repercusión en los países vecinos del Magreb tiene antecedentes históricos por problemas entre grupos rebeldes tuaregs y el gobierno maliense, con acuerdos puntuales de pacificación en 1991 y 2006 siempre con la mediación argelina. La crisis actual se inicia el 22 de marzo de 2012, hace casi diez años, cuando el ejército de Mali dio un golpe de Estado contra su gobierno al considerar que éste no había hecho frente con eficacia a la nueva rebelión de los independentistas tuaregs en el norte del país, explotado después por grupos yihadistas cercanos a Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), que llegaron a consolidar en la zona una base operativa del terrorismo islamista y del crimen organizado.

Desde esta crisis de 2012, la comunidad internacional interviene con diversas misiones civiles y militares para conseguir la estabilidad y el desarrollo de esta región. Naciones Unidas participa con la misión MINUSMA para implementar el Acuerdo de Paz de Argel (año 2015, dónde el gobierno maliense y varias milicias tuaregs sublevadas que controlaban la parte septentrional del país, firmaron un acuerdo de paz que respetaba mayor autonomía y garantías de integridad territorial) para proteger a los civiles, apoyar la gobernanza de Mali y estabilizar este país. Esta misión se coordina con la fuerza regional G5-Sahel, proporcionando apoyo operacional y logístico.

Por su parte, la Unión Europea participa desde 2013 con la misión EUTM-Mali para asesorar y adiestrar a las fuerzas armadas malienses y conseguir en un futuro superar la amenaza yihadista. Además, participa con EUCAP Sahel-Niger y EUCAP Sahel-Mali, misiones ambas civiles, donde España viene contribuyendo para asistir a las fuerzas de seguridad interna de estos países en su formación, asesoramiento estratégico y equipamientos. Ambas misiones cooperan también con G5-Sahel en sus capacidades policiales y judiciales. En la actualidad, nuestra Guardia Civil lidera el Proyecto GAR-SI SAHEL en colaboración con Francia, Italia y Portugal, que se desarrolla en los cinco países del G-5 más Senegal. Los GAR-SI (Grupos de Acción Rápida Vigilancia e Intervención) surgen sobre el modelo del Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil. Esta unidad fue creada en España a principios de los años 80 con el fin de hacer frente a la amenaza terrorista y garantizar el control efectivo del Estado sobre el territorio. España participa además con un Destacamento, Marfil-Senegal, del Ejército del Aire con un avión de transporte (C295)-T21 para operar desde Dakar (Senegal) en apoyo a las misiones internacionales.

Sin embargo, a pesar de todo este esfuerzo realizado durante ocho años el terrorismo yihadista sigue propagándose por esta región, pasando del norte de Mali a la zona llamada de las tres fronteras, conocida como Liptako Gourma (Mali, Burkina Faso y Níger) extendiéndose, además, a países costeros, como Costa de Marfil y Ghana. Ante esta situación el gobierno maliense consideró negociar de nuevo con líderes de grupos seguidores de Al Qaeda, tema que fue criticado por Francia calificándolo como «gran error». Ante esta iniciativa de la negociación y la inestabilidad del gobierno maliense –el 24-05-2021 se producía el segundo golpe de estado en nueve meses–, Francia tomó la decisión de suspender temporalmente las operaciones conjuntas entre ambas naciones. Era evidente que se necesitaba una nueva estrategia para corregir graves errores.

En marzo pasado, varios gobiernos europeos emiten una declaración política expresando su apoyo a la creación de un grupo de trabajo, integrado al mando de la operación francesa Barkhane, para combatir a los grupos terroristas en la región de Liptako. Son unas fuerzas especiales que, en resumen, consiste en europeizar la Operación Barkane en unas nuevas fuerzas especiales llamada Task Force Takuba, donde además de enseñar y entrenar se acompañará a las fuerzas malienses en el combate, iniciativa a la que ya se han sumado varios países europeos.

Por último, citar el apoyo del Africom (Mando África de EE UU) a la seguridad y estabilidad en Sahel Occidental, particularmente en Mali. Precisamente el pasado septiembre su comandante jefe Stephen Townsend ha realizado una visita a Ghana y Costa de Marfil, territorios donde se han expandido este terrorismo, y a Mali, donde ha destacado el apoyo a la seguridad y desarrollo proporcionados por los EE UU, tanto a nivel bilateral como a través del organismo internacionales.

Hasta que estos países sahelianos no sean capaces de conseguir su propia seguridad y estabilidad, necesitarán el apoyo actual que tienen, y no parece que sea a corto plazo. Estas nuevas fuerzas especiales parecen que están teniendo eficacia, lo que viene a ser una nueva esperanza.

(*) CORONEL E.T. (RETIRADO), TÉCNICO SUPERIOR DE INTELIGENCIA Y MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN DE MILITARES ESPAÑOLES.

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