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el recorte

Chuletón al punto

Apesta a elecciones que tira para atrás. Pedro Sánchez ha pactado los que probablemente serán sus últimos presupuestos aprobados en el Congreso. Los ha cerrado, con una sonrisa lobuna, con los restos de Unidas, Unidos, Unides Podemos, que flotan a la deriva a su alrededor, y los independentistas catalanes y vascos. En España firma ‘leyes progresistas’ a cambio de apoyo parlamentario y en Bruselas firma ‘medidas reaccionarias’ a cambio de 70 mil millones. Así es él. Jugando en el filo. Los acuerdos con sus socios de gobierno se cumplirán o no, en la medida en que le convenga al pistolero más rápido del Oeste. Al hombre que mató a Ivan Redondo sin que se le moviera un pelo de la ceja. Al presidente que llamó a sus ministros en la mañana de un sábado para decirles que en unas horas anunciaría un nuevo gabinete en el que ellos no iban a estar. Ese sonriente depredador político. Mucha gente ha olvidado que fue capaz de salir de su propia tumba política para llevarse por delante a sus verdugos. Y que hace solo unos meses se colgó de la cintura la cabellera de Susana Díaz. No hay nada que le guste más que un chuletón al punto. Y ahora solo piensa en las próximas elecciones.

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