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Joaquín Rábago

Nosotros y ellos

Nosotros: es decir, el común de los mortales, los que nos ganamos un sueldo con nuestro o el sudor de nuestra frente y pagamos religiosamente los impuestos por considerarlo de justicia.

Ellos son las estrellas del fútbol y del mundo del espectáculo, los grandes empresarios, los monarcas, oligarcas y otros gobernantes que aprovechan una red opaca de estructuras financieras para evadir o eludir impuestos.

Habíamos ya casi olvidado el escándalo de los llamados papeles de Panamá, la filtración de 11,5 millones de documentos de una sociedad de abogados panameña dedicada a administrar sociedades offshore para el blanqueo de capitales.

Y ahora tenemos una nueva filtración: la de los llamados papeles de Pandora, otra gran investigación periodística relativa a nada menos que 11,9 millones de documentos procedentes de catorce empresas dedicadas a esas mismas prácticas indecentes.

¿Hay alguien que crea ya a esos políticos de todo el mundo que llevan años asegurando a los ciudadanos que reformarán el sistema para que tales cosas no vuelvan a suceder?

¿Hay quien los crea cuando resulta que entre los políticos que hacen esas promesas vemos que hay muchos que se han estado beneficiando hipócritamente de ese estado de cosas?

Políticos no sólo de regímenes despóticos como algunos de Asia u Oriente Medio o de autarquías u oligarquías como la rusa, sino también dirigentes o ex dirigentes de países democráticos.

Nada menos que 330 políticos y altos funcionarios de cerca un centenar de naciones aparecen señalados como grandes beneficiarios de ese sistema.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos cifra en 11,3 billones de dólares el dinero aparcado en todo tipo de paraísos fiscales mientras que la Red para la Justicia Fiscal habla incluso de 32 billones.

Imaginémonos los hospitales y las escuelas que podrían construirse en todo el mundo, los programas de investigación y desarrollo que podrían financiarse con el dinero hurtado al fisco.

Entre los políticos que han recurrido en algún momento a empresas fantasma situadas en paraísos fiscales hay monarcas como el rey de Jordania, jefes de Estado o de Gobierno y en muchos casos también sus familiares.

Aparecen citados en los papeles de Pandora están el actual primer ministro checo, el presidente ucraniano o la familia del jefe del Estado de Azerbaiyán.

Además de políticos multimillonarios ya jubilados como el ex premier británico Tony Blair. Se habla también de una supuesta hija ilegítima de Putin, presidente ruso, millonaria desde su nacimiento.

El actual presidente ucraniano, por ejemplo, el favorito de Occidente Volodimir Selenskij, criticó en su día a su predecesor, Petro Poroschenko, por sus actividades off-shore, pero se cuidó muy mucho de mencionar una empresa fantasma de su propiedad.

Muchos de los beneficiarios del sistema han utilizado esas sociedades en las islas británicas del Canal o en el Caribe para comprar, sin llamar la atención, lujosas propiedades en diversos países, sobre todo en Francia, Mónaco, Gran Bretaña o Estados Unidos.

¿Para cuándo el próximo escándalo? ¿Y tendrán que ser una vez más los medios de comunicación, y no los inspectores de Hacienda, quienes con un más que paciente trabajo lo descubran?

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