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Maite Fernández Valderas

Secretos de liderazgo

Me apasiona acompañar a las personas, a los cargos públicos, a desarrollar estrategias conjuntas que provoquen minimizar su soledad. Reducir esa soledad no deseada, esa `soledad de gas´ que limita nuestra visión y perspectiva, uno de los propósitos del coaching político.

Una de las cuestiones que más preocupa en la actualidad es la necesidad de crear equipo, de lograr que todos se involucren en los proyectos; de que, al margen de las individualidades, todos se unan ante un objetivo común. Lograr que los valores diferentes sumen y sean dirigidos hacia una única misión. Es esencial construir un equipo diverso y no complaciente para minimizar la soledad; especialmente en el ámbito político y para los cargos públicos, donde la toma de decisión es una constante.

Actualmente estamos en la era del positivismo, en la que todos podemos, desde donde no nos podemos bajar a mitad de la ruta hacia el objetivo; en la era de la soledad…, del cansancio. Qué difícil se lo ponemos a la Dirección, a nuestros presidentes, alcaldes, ministros… no permitiéndoles ni dudar, en muchas ocasiones, de si es adecuado o no el camino que siguen y los sacrificios personales que se quedan en ese esfuerzo.

La soledad es un sentimiento que no puede ser evitado. En cualquier caso, acudir a expertos, contrastar puntos de vista, reflexionar en compañía de otros, no solo es conveniente, sino necesario e incluso imprescindible. Al final, con todo, cada uno ha de mirarse a sí mismo, y seleccionar la opción que considere más acertada. Quien no es capaz de gestionar esa última soledad en la decisión de un puesto directivo, cargo público o candidato, estará sometido a una presión añadida, que le llevará a dejar a la vista sus limitaciones y carencias como gobernante.

Soledad y liderazgo político

La soledad sobrevuela sobre ese momento crucial de la toma de decisión. Durante las investigaciones y las entrevistas a muchas personas que desarrollan más el poder que la autoridad, se produce una coincidencia: el momento de la ejecución, de la toma -en soledad- de la decisión, desde ese mínimo espacio que no puedes compartir emocionalmente con nadie, desde ese lugar que solo tú ocupas, nace esa sensación de vivir en exclusiva, de alguna forma, aislado.

En este proceso previo de toma de decisión, hay un conjunto de actitudes que resultan imprescindibles: promover la interdependencia (búsqueda de consejo) y la reflexión (la contemplación atenta de la realidad mediante la adecuada deliberación).

Las decisiones no deben de estar desconectadas ni de la realidad ni del sentido común. La congruencia de una vida procede de la armonía equilibrada de las decisiones. Y estas surgen de la aplicación continuada del hábito de la prudencia; actualmente, es fundamental incorporar esa habilidad directiva, es la esencia del mando.

La prudencia y la regla de las tres veces 10 es interesante; analicemos el peso de nuestra decisión en 10 minutos, en 10 meses y en 10 años. Este análisis aísla parte de la emocionalidad en la decisión, sumando perspectiva y enfocándonos a nuestras prioridades frente a nuestros intereses de futuro.

Enemigos más frecuentes de las buenas decisiones

La precipitación: minimiza la contemplación de la realidad y su aplicación a las decisiones actuales. Da lugar a la temeridad. Recientemente lo hemos observado en los pronunciamientos de algunos lideres en España, sobre acontecimientos todavía en investigación.

Centrarse desmedidamente en los propios intereses; cuando el proyecto político pasa al plano secundario y prevalece el proyecto personal, normalmente por ausencia de Plan B.

La obstinación que cierra la puerta a las visiones más experimentadas.

La inconstancia de quien no valoró sus fortalezas.

La vanidad que pretende entender de todo.

Ocho secretos que nos facilitan el ejercicio de nuestro liderazgo

El ambiente de trabajo nos afecta: la dimensión emocional.

El feedback que captamos en el proceso de comunicación nos permite evaluarnos, construir nuestra autoimagen, restaurarnos y proseguir.

El comportamiento no verbal crea la atmosfera del escenario de la comunicación pública; sustituye a las palabras, regula la interacción y orienta la manera en la que el comportamiento verbal será interpretado

Siempre formular objetivos en positivo.

Abrir las puertas a la comunicación bidireccional.

Definir metas significativas integradas en el marco de referencia de la misión y comunicarlas.

Otorgar valor público a la información positiva.

Establecer y hacer transparente los valores.

@EtikMaite www.etikpolitica.es @etikpolitica

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