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Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

Problema resuelto

Bochornoso. La Comisión de Derechos Sociales del Parlamento de Canarias era la noticia de ayer. Se debatía, en el primer punto del orden del día, el famoso, polémico y espeluznante informe de la Diputación del Común, en el que se denuncia la existencia de ratas, cucas, chinches, suciedad y malas prácticas, en algunas residencias de mayores de Canarias.

A la hora en que daba comienzo la sesión, varios de los portavoces de los grandes grupos políticos no se habían presentado. Y ahí estaba la presidenta, María de Río, arrebatadoramente sincera a la hora de confesar su ignorancia, preguntando dónde puñetas estaban los diputados. Y el Diputado del Común, Rafael Yanes, pacientemente, esperando para intervenir. Un claro ejemplo de lo que les importa todo.

Yanes no pudo ser más diplomático. Intentó salvar la responsabilidad del Parlamento, de la Consejería, de los diputados y del mundo mundial. Trató no echarle tierra en los ojos a Derechos Sociales por su demostrada falta de diligencia y sensibilidad a la hora de tratar el informe. Aseguró que la mayoría de los centros de mayores funcionan ejemplarmente, pero no se cortó a la hora de hablar con crudeza de las deficiencias encontradas “en una minoría”. Y fue a saco. “Es inaceptable”, dijo, con más razón que un santo, “aunque sea en un solo centro”.

Según parece solo hay cinco inspectores para controlar las residencias. Y, claro, se alega que es insuficiente. Es difícil de entender que una sola persona, una adjunta del Diputado del Común, haya liado la mundial con un informe, hecho por ella, sobre casi treinta centros. Cabe preguntarse si cinco no podrían hacer cinco veces lo que hace uno.

La presidenta María del Río, de Podemos, que no se entera de otras cosas, en esto lo tiene todo claro: Las ratas, las cucarachas y las chinches, son el resultado de los malvados empresarios privados. Y su denuncia es una conspiración de la oposición y la prensa amarilla. Los casos denunciados vienen de atrás y son responsabilidad de Coalición Canaria “y sus medios afines”. Qué confortable hipocresía utilitaria es culpar siempre al pasado y matar al mensajero.

Sin embargo, ¡oh cielos!, la señora Del Río afirmó, acto seguido, sin transición de continuidad y sin aparente conflicto mental, que en Canarias hay más de doscientas treinta residencias para mayores y que la inmensa mayoría son espléndidas. ¿No eran los empresarios unos depravados? ¿Son también esas residencias una herencia de Coalición Canaria y de Viriato? ¿En qué quedamos? Noooooo. Esas no. Solo en las que haya cucarachas.

EL RECORTE

Difícil de entender

Al etarra Bolinaga le concedieron la libertad provisional porque padecía una grave enfermedad y se consideró humanitario que falleciera —tres años después— en su casa. Al empresario Ignacio González le hicieron morir en la prisión de Tenerife II a causa de la enfermedad que padecía. Esta disimetría de la justicia penitenciaria es comprensible. Al fin y al cabo Biolinaga “solo” era culpable probado del secuestro de Ortega Lara y del asesinato de tres guardias civiles y el “cruel” empresario tinerfeño era responsable de haber vendido más caros de lo debido unos solares en Las Teresitas que él pensaba, fíjate tú, que eran suyos. Un crimen espantoso, como bien se puede entender. A Miguel Zerolo, alcalde de Santa Cruz, le condenaron por ese mismo delito a siete años, de los que ha cumplido casi tres. Y no le han concedido beneficios penitenciarios, pese a que lo ha solicitado siete veces. Zerolo es como el hombre de la máscara de hierro. Enterrado en Tenerife II y olvidado por todos los que tanto le aplaudieron y alabaron, simboliza perfectamente el espíritu de este muy noble, invicto y muy benéfico pueblo, cuya capital debería estar realmente en cierto lugar de Arico.

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