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Tierras raras en Canarias: evitar la ‘maldición de las materias primas’

La doble transición ecológica y digital necesita disponer de dos elementos imprescindibles –materias primas y tecnología– sin las cuales no se pueden producir piezas, dispositivos y componentes, amén de ser las palancas que puedan generar innovación para abordar con éxito el cambio. Al igual que ha sucedido en las anteriores revoluciones económicas, el control y el poder de mercado tanto de las materias primas críticas como de la tecnología, se han convertido en una cuestión de primer orden ineludible con un denominador común: la pelea geopolítica por el control del suministro. En este momento, China acapara el 85% de las tierras raras a nivel global, más del 90% de la tecnología de fabricación de células fotovoltaicas y el 80% de la capacidad de producción de los componentes de las baterías.

En este sentido, Canarias no está al margen de esta nueva situación, sino todo lo contrario. Las exploraciones realizadas en los últimos tiempos evidencian la riqueza de ciertas materias primas, especialmente tierras raras y otros metales básicos para la fabricación de microchips, semiconductores, redes y otros componentes necesarios para la generación renovable o la movilidad eléctrica, entre otros usos. El mero hecho de contar con estas reservas en nuestro subsuelo marino debería ser un puntal de fortaleza estratégica para Europa. Sin embargo, antes de poner en marcha cualquier explotación posible, es necesario hacer una reflexión de fondo sobre lo que significa poseer estos recursos, qué potencialidades generan, cuáles son los riesgos medioambientales y, lo que es más importante, cómo establecer una estrategia que evite cometer errores del pasado.

De entre las muchas lecciones que se pueden extraer de la Historia de los países que han tenido o siguen teniendo abundancia de recursos naturales la más relevante puede que sea la de evitar caer en la trampa que en 1993 el economista Richard Auty denominó la ‘maldición de las materias primas’, natural resource curse. Tener una gran riqueza de materias primas críticas en un momento dado del tiempo no equivale a tener un país rico y próspero. De hecho, en la mayor parte de los casos ha sido todo lo contrario: países con una alta dotación de bienes naturales no han experimentado fenómenos notables de crecimiento (incluso, al revés); mientras que en países con escasa o nula dotación de recursos naturales se han producido intensos fenómenos de desarrollo.

¿A qué se debe esta evidencia contraintuitiva? Una mala calidad de las instituciones políticas y económicas, una elevada dependencia de las materias primas que posee (y, por tanto, de sus precios y volatilidad a medio y largo plazo) y la ausencia de un plan económico que evite dejar a un lado el desarrollo de otras actividades económicas y la tecnología, provoca la ruina de los países tal como se puede ver en la relación negativa en los últimos 40 años entre crecimiento económico y exportación de minerales (FMI, 2012).

Por tanto, es imprescindible no repetir los errores pasados, y la mejor forma de hacerlo es plantearlo desde el mismo origen. Por ello, iniciativas como la de la Plataforma “Sí al Salto de Chira” que piden una moratoria en la extracción de tierras raras en nuestras islas, tienen sentido no sólo desde el punto de vista medioambiental sino para buscar primero una estrategia de largo plazo que consolide una regulación y unas normas - una institucionalidad-, que dé seguridad jurídica, derechos de propiedad, competencia y mercado abierto para que se desarrolle una cadena global de valor que ayude a diversificar el tejido productivo. Todo ello acompañado del desarrollo de tecnologías en el territorio para tener un efecto atractor de inversiones.

Analizar y ponderar correctamente los riesgos medioambientales es fundamental en todo este proceso. No sólo por los planes que pudieran desarrollarse en el Archipiélago, sino muy especialmente por lo que puedan hacer otros países próximos con capacidad de generar externalidades negativas. Al igual que sucedió hace unos años cuando se plantearon las extracciones petrolíferas, es necesario ser inteligentes ante la amenaza de que otros puedan explotar estos recursos apropiándose de sus beneficios pero repartiendo el coste a sus vecinos, Canarias inclusive.

Institucionalidad, Estrategia y Diversificación. Éstas son las tres claves para enfocar correctamente un plan de largo plazo de aprovechamiento de los recursos naturales críticos que tiene Canarias en su litoral para la transición ecológica y digital. Sólo de esta forma podremos hacer un uso sostenible de los recursos naturales –minimizando el impacto medioambiental– al tiempo que se sigue la misma estrategia que países como Noruega que consiguieron no caer en la ‘maldición de las materias primas’ gracias a una calidad institucional elevada, la constante reinversión en la economía y la sociedad de los beneficios generados (el caso del fondo soberano) y la diversificación tecnológica donde en su caso el petróleo no es un mero producto de exportación, sino una cadena de valor con diferentes productos y servicios de alto valor añadido.

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