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Next Generation, ¿una oportunidad perdida?

La economía mundial está entrando este verano en una preocupante desaceleración y estancamiento. Si bien la recuperación económica post-Covid fue muy intensa en el primer trimestre de 2021, liderada por China, desde la primavera el comercio mundial se ha ralentizado, si bien la eliminación de restricciones y la vacunación masiva en los países más desarrollados ha impulsado positivamente el desarrollo turístico en toda la UE, y especialmente en España.

El Gobierno del PSOE y Unidas Podemos presidido por Pedro Sanchez ha querido sentar las bases del Plan de Recuperación de la economía española para los próximos años, que con una dotación presupuestaria de 140.000 millones de euros provenientes de los fondos Next Generation EU, establece 212 medidas destinadas a promover la transición ecológica, la transformación digital, la cohesión social y territorial y la igualdad de género, con la previsión ambiciosa de crear 800.000 puestos de trabajo en 2021. El Gobierno ademas ha aprobado este año la propuesta de distribución territorial de dotación de fondos de políticas activas de empleo gestionados por las comunidades autónomas por un importe total de 2.111 millones de euros.

La calidad en el empleo, la problemática del desempleo, y la persistencia de altas tasas de paro, tal y como demuestran todas las investigaciones sociológicas realizadas, es hoy la preocupación más destacada, afectando con especial virulencia a buena parte de la sociedad y resultando un factor que incide de forma manifiesta en el bienestar social.

La evolución histórica de las políticas públicas de empleo ha ido en paralelo al nacimiento y desarrollo del “Estado de Bienestar”, por lo que debemos tener en cuenta que los altos niveles de desigualdad social guardan estrecha relación con la estructura productiva, el mercado de trabajo, las diferencias territoriales y los efectos de las políticas de austeridad.

La precariedad social se ha intensificado con la anterior crisis (2008-2013) generando un modelo de empleo con graves vulnerabilidades, y aunque la recuperación económica en España (2014-2019) previa a la pandemia supuso un significativo aumento del empleo, este tuvo un carácter inestable, poco productivo, de baja calidad, con más temporalidad y parcialidad involuntaria, salarios más bajos y una extrema flexibilidad en las relaciones laborales.

En la aplicación de las políticas de empleo en España se pueden destacar las siguientes disfunciones derivadas de la descoordinación administrativa y la ineficiente gestión de los recursos:

Las políticas de empleo desplegadas en las últimas décadas han sido poco activas y han desempeñado un limitado papel en el impulso de la actividad económica general y en la generación de tejido productivo estable.

✔Las políticas de empleo aplicadas se han orientado fundamentalmente a facilitar incentivos al sector privado, formación ocupacional a los trabajadores desempleados y suplir sus necesidades de renta, en un mercado de trabajo con desequilibrios y abundante población en paro.

Las políticas de empleo promovidas en la etapa reciente por las diferentes administraciones han carecido de un proyecto concreto, coherente y continuado a lo largo del tiempo.

Las distintas medidas de fomento del empleo no han sido suficientemente evaluadas y adolecen en general de cierto carácter rutinario y repetitivo, careciendo de herramientas adecuadas de análisis de la realidad territorial.

Con estos antecedentes la ingente llegada de fondos europeos Next Generation, será una magnifica oportunidad para la cohesión social y el empleo en nuestro país. La aplicación, ejecución y gestión de estos fondos van a suponer un gran reto para las administraciones públicas, tejido productivo y para el conjunto de la sociedad española. Si la propuesta del Plan de Recuperación del gobierno de PSOE-UP es “no dejar a nadie atrás”, podemos afirmar sin ningún genero de duda que junto a las políticas sociales (renta mínima, subida del SMI, ayudas sociales, etc), no vamos a tener ningún instrumento más potente para lograr ese objetivo que la generación de empleo estable, decente y seguro.

Pero esta gestión de los fondos europeos para los próximos años se da un contexto europeo convulso, con una pujanza de las recetas neoliberales o netamente conservadoras y una inquietante falta de iniciativa política de la izquierda. Salvo España y Portugal que tienen gobiernos progresistas que se enfrentan a diversas dificultades, existe una debilidad manifiesta de los posicionamientos políticos a favor del estado de bienestar y de los derechos sociales.

Por todo esto para que el resultado de la gestión de los fondos europeos y del propio proceso de construcción europea sea eficaz y positivo para los intereses de los trabajadores y de las capas medias en la UE son determinantes las elecciones del 26 de septiembre en la República Federal Alemana. El SPD contra todo pronostico se ha recuperado y ha subido con fuerza, pudiendo ganar las elecciones, pero ademas del apoyo de Los Verdes también en crecimiento, necesitarían un tercer partido para formar Gobierno.

Según las encuestas el escenario más probable es un gobierno SPD compartido con Los Verdes y con La Izquierda (neocomunistas) o con los liberales centristas. Un gobierno progresista así, seria más defensor del estado de bienestar, integrador, europeista y flexible con las reglas fiscales europeas, lo que sería una excelente noticia para la cohesión social y el empleo en Europa, y específicamente una buena noticia para España.

Pero si quien gana estas elecciones alemanas es la CDU/CSU con su candidato Armin Laschet, aún teniendo un perfil moderado, el camino de Europa se puede escorar inexorablemente a la derecha, y no digamos si partidos ultras como Alternativa Por Alemania consiguen una importante influencia electoral.

Por tanto en la buena y eficiente gestión de los fondos europeos nos jugamos mucho, y aquí el gobierno de Pedro Sánchez no puede fallar, pero también debemos mirar con especial interés los resultados de las elecciones alemanas y analizar correctamente como se configura la correlación de fuerzas a nivel europeo, porque influirán decisivamente en la calidad de vida y en el bienestar social de nuestro país.

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