Llegó el fin de curso y empieza la pesadilla de padres que deben organizarse con sus hijos. En función de las edades de los hijos las preocupaciones variarán y en cada casa se dará una situación diferente. Si trabajan los dos fuera. Si alguno teletrabaja. Si alguno no trabaja (ahora se agradece). Si es familia monoparental. Si los ex se llevan bien. Si los ex no pueden ni verse. Si tienen ayuda. Si no la tienen. Sólo escribiéndolo me imagino los miles de casos que pueden darse. Es ahora justo cuando los abogados matrimonialistas empiezan a sufrir el acoso de sus clientes por incumplimiento de regímenes de custodia, y eso justo… ya dice mucho.

Atrás quedaron los tiempos de los abuelos, de los campamentos y toda clase de respiro para esos padres que necesitan organizarse entre el cuidado y la responsabilidad, tanto laboral como familiar.

Habrá padres que sean consecuentes con la situación e intenten organizarse. Y luego están esos padres, que dejan toda responsabilidad al otro u otra. Aunque esto no será una novedad para la persona afectada, es otra más.

Ahora llega el momento de tirar de recurso que todo padre sabe que es nocivo para sus hijos, pero que no queda otro remedio debido a la situación que estamos viviendo. Llega el momento del abuso de las tablets, video juegos, móviles y todo aquello que aísla a nuestros hijos, pero que como entretiene y se quedan sentados bastante tiempo, da tranquilidad. Antiguamente había que preocuparse de que no viniesen con una herida, que no se cayesen de la bici, que volviesen en hora a casa, que aprendiesen a cruzar la calle, y ahora, como los vemos ahí sentados, en su cuarto y quietos delante de una pantalla, pensamos que están a buen recaudo, ¡qué ilusos somos! Aún oyendo y leyendo todo lo que se dice y se escribe. Pensamos, bueno, ya le dedicaré más tiempo o cuando cojamos vacaciones podré poner más límites. Y te pregunto… ¿ lo harás? ¿podrás?

Los juegos de la conciliación son complicados y más en estos tiempos que corren. Como padres nos sentimos sin tiempo, sin recursos, sin energía, sin apoyo, limitados y metidos en una corriente que nos arrastra sin saber cómo poder hacerlo bien o simplemente mejor. Vemos cómo la sociedad evoluciona hacia algo que no nos gusta. Nuestros hijos, aquellos más mayores, cada vez se relacionan menos, al menos físicamente, su sociabilidad evoluciona hacia una vida electrónica, donde tiene miles de amigos que jamás han visto, pero con los que juegan todos los días, no sabemos frenarlo porque es lo que se va imponiendo. Estamos siendo testigos de un cambio del que sentimos que no tenemos el control, y cuando lo tenemos o lo tuvimos, no lo vimos. Los más pequeños van por ese camino, sobre todo en este tiempo donde el covid hace que la interactuación sea muy limitada y restringida. Los llevamos sin darnos cuenta a una individualización constante, ahora los cuidadores son pantallas, donde los hijos se quedan obnubilados y encerrados. Da susto, ¿verdad?

Por eso justo en este tiempo donde la conciliación es más que importante deberíamos hacer un acto de reflexión, y pensar en lo que queremos para nuestros hijos. Hay que buscar sistemas de pensar en ellos y en lo que queremos para ellos, buscar fórmulas donde puedan socializar, aunque sea a pequeña escala, quizás un vecino con hijos que está en ERTE pueda echar una mano, al que compensaremos claro, otros padres del cole puedan crear grupos donde los hijos puedan estar y seguir en contacto, algunos amigos con hijos, algunos primos… ¡pensad!

Esos padres que no son tan responsables y descargan esas decisiones en el otro u otra, piense en sus hijos, quizás se le ocurra una buena idea, quizás un par de horas con usted es tiempo que le quita de la pantalla, tiempo donde puede crecer vuestra relación y tiempo donde se enriquecerán ambos. Dejen los problemas de los adultos a un lado y sean padres. Vuestros hijos se lo agradecerán. Después no podremos quejarnos de que mi hijo/a no me hace caso, que está siempre encerrado, que sólo quiere estar con el móvil, la tablet o la play, y quitárselos es un problema, y grave. Hay que atajar antes, ahora. Después ya será tarde.

Aprovechemos este tiempo de conciliación como una oportunidad, lo es. No la dejemos escapar.