El último premio Pritzker de arquitectura ha sido concedido al estudio francés liderado por Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal. En pocas ocasiones un premio resulta tan oportuno como en este caso, no solo por el reconocimiento que merece una trayectoria profesional excepcional sino por lo que significa como puesta en valor de una actitud profesional muy alejada de la arquitectura de autor. Sus obras no son reconocibles, no se imponen al contexto desde una predeterminación estética o formal sino que responden al lugar priorizando las necesidades de los usuarios y sobre todo, proponiendo rehabilitar antes que demoler. Es muy elocuente su respuesta cuando recibieron el encargo municipal para embellecer la plaza Leon Aucoc de Burdeos, que los arquitectos rechazaron por considerar que era ya muy hermosa, proponiendo tan solo trabajos sencillos de mantenimiento y limpieza.

En mi opinión esa actitud es muy necesaria frente al patrimonio arquitectónico de nuestras ciudades y podría representar un nuevo paradigma en materia de conservación. Las actuales herramientas legales basadas en listas y catálogos de protección han demostrado ser absolutamente ineficaces como hemos podido comprobar recientemente en nuestra isla tras la pérdida de dos inmuebles muy distintos pero de notable singularidad. El primero de ellos es una casa en el Parque Taoro conocida como “La Monada”, que era parte de la antigua finca El Robado y que junto con otra gemela situada justo enfrente, conformaban la entrada a la propiedad. Era una casa pintoresca de estética británica, construida a finales del siglo XIX, que a pesar de contar con protección municipal ha sido demolida en su totalidad, salvo una mínima parte de la fachada absolutamente irrelevante.

El segundo inmueble es la antigua fábrica de Tabacos 46, junto a la autopista Santa Cruz Laguna. Se trataba de un edificio industrial al uso, con torre administrativa y naves de producción pero con una tipología estructural bastante singular. Durante unos días se pudieron ver al descubierto las cerchas metálicas de los lucernarios de las naves mientras eran desmanteladas, confirmando el interés arquitectónico que ya se intuía desde el exterior.

Desconozco qué edificios sustituirán a los ahora demolidos pero en cualquier caso, al margen de si estaban o no incluidos en un catálogo de protección, estoy convencido de que con otra actitud éstos podrían haber sido incorporados a los nuevos usos. El patrimonio es responsabilidad de todos, de los propietarios y los profesionales que debemos ser sensibles a las preexistencias, y de las administraciones competentes que deben alentar su conservación siendo conscientes, como reclamaba Rafael Moneo, de que los edificios deben admitir ciertos cambios para seguir siendo útiles a nuestra sociedad. En este caso, llegar tarde ha tenido consecuencias fatales.

La fidelidad es el sello de la tradición. La empresa más antigua del mundo, Kongō Gumi, fue fundada en el año 578 d. C., cuando los visigodos reinaban en España. Se trata de una marca japonesa especializada en la construcción y rehabilitación de templos budistas, que se mantuvo durante cincuenta generaciones en manos de una misma familia que llegó al país con el fundador de la compañía, el carpintero coreano Shigetsu Kongō. Junto a otros artesanos, Kongō levantó en Ikaruga, por encargo del príncipe Shōtoku, el templo de Hōryū Gakumonji, la pagoda de madera más antigua que se sostiene en pie. A lo largo de quince siglos, Kongō Gumi ha mantenido y construido innumerables edificios religiosos o civiles, algunos tan destacados como el castillo de Ōsaka o los templos de Shitennō-ji y Kōyasan, entre otros. En 2006, aquejada por una fuerte crisis económica, la milenaria empresa perdió su independencia y fue adquirida por el grupo industrial Takamatsu, aunque su leyenda y fiabilidad perduran como una garantía entre la ciudadanía. Algunos de sus lemas internos incidían en la importancia de preservar esta relación, al subrayar la importancia de no engañar al cliente con un presupuesto inflado o falsamente reducido. Calidad y confianza explican su éxito, al igual la letra menuda de su fidelidad a una tradición que mira tanto al pasado como hacia el futuro.

Kongō Gumi constituye un caso extremo –aunque no único– de perdurabilidad a lo largo de la historia. Podríamos encontrar ejemplos similares en algunas religiones, dinastías monárquicas o incluso en algunos países, como China. El papado lleva aproximadamente dos mil años reinando sobre la Iglesia. En Italia, empresas especializadas en cristal de Murano –como Barovier & Toso– o en banca –como Monte dei Paschi di Siena– fueron fundadas hace siglos. Se dice que la británica The Royal Mint se inauguró en el año 886 y que Sean’s Bar de Irlanda empezó en el año 900. En Palma, el Forn de la Glòria –cuyas ensaimadas son, en efecto, gloriosas– aparece citado ya en el Llibre del Repartiment del rey Jaume I en pleno siglo XIII, aunque la referencia más directa sea de 1717. La Casa de Ganaderos de Zaragoza, también fundada por Jaume I en 1218, se dice que es la empresa más antigua de España que sigue en activo.

¿Cuál es la clave de su éxito? Cabe pensar que la calidad y seguramente algo de suerte, pero también la fidelidad ligada al valor de una tradición determinada, por mucho que las circunstancias y las necesidades obliguen a su constante actualización. Lo cual nos debería invitar a poner en duda las bondades de la novolatría –concepto también antiguo, que se debe a un cortesano de los Reyes Católicos: el humanista Pedro Mártir de Anglería–, la cual considera que cualquier novedad, por el mero hecho de serlo, mejora lo antiguo. No es así, como comprobamos diariamente en multitud de campos. ¿Es mejor el servicio de los bancos o de las aseguradoras de hoy en día que los de hace treinta años? ¿Es mejor la escuela actual? ¿Son los salarios de los trabajadores de hoy proporcionalmente superiores a los de hace unas décadas? ¿Qué aporta la dictadura de la burocratización al buen funcionamiento de una sociedad? ¿Y la mutación constante de los valores? Como suele suceder, no hay una única respuesta a estas preguntas.