El leía los periódicos por la noche, en la cama, como un antiguo. A veces comentaba en voz alta alguna noticia, directamente desde la tableta, a ver si así ella le hacía caso. Eso funcionaba antes –alguna que otra rara vez–, pero hace tiempo que a ella le dio por la literatura y dejó de funcionar en absoluto. Ahora, antes de dormirse, ella relee a García Márquéz. Anda ensimismada de nuevo con Cien años de soledad. A veces intentaba atraerla, leyéndole algún titular. Ella contestaba entonces con un par de párrafos de su libro, sin interrumpir su lectura... A veces él sentía que ya no le interesaba como antes, cuando eran jóvenes y rabiosos.

–“Mira: un grupo de electores de Podemos dice que no volverán a votar a Iglesias... que mucho cuento con lo de la política social y lo de cambiar las cosas, pero que lo único que quiere el tío es seguir en el poder. Dicen que cuando hace campaña en Vallecas parece un figurín de Chanel en una fábrica de la Seat. Lo ponen a parir...”

Y ella: –“Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río... de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes, como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo…”

Y él: –“Escucha: hay consenso en torno a agilizar los trámites para gastarse los millones de Madrid. Los partidos se han puesto de acuerdo y ya no se tiran los trastos a la cabeza...”

–“...durante el día, él pastoreaba sus gallos de pelea y ella bordada en bastidor con su madre. Durante la noche forcejeaban varias horas con una ansiosa violencia que ya parecía un sustituto del acto de amor.”

-“Hay un artículo curioso. Es de uno que se pregunta por qué Pedro Sánchez ha dejado de contar con el PSOE...”

-“...aquél espíritu de iniciativa social desapareció en poco tiempo, arrastrado por la fiebre de los imanes, los cálculos astronómicos, los sueños de transmutación y las ansias de conocer las maravillas del mundo... No faltó quien lo considerara víctima de un extraño sortilegio.”

–“y Román, que sigue empeñado en ser presidente en lugar del presidente.”

–“...ignoraba por completo la geografía de la región. Sabía que hacia el oriente estaba la sierra impenetrable y al otro lado de la sierra la antigua ciudad de Riohacha, dónde en épocas pasadas sir Francis Drake se daba al deporte de cazar caimanes a cañonazos que luego hacía remendar y rellenar de paja para llevárselos a la reina Isabel.”

–“Clavijo, cabreado porque la Audiencia provincial insiste en seguir con el ‘caso Reparos’...”

–“Era, pues, una ruta que no le interesaba, porque sólo podía conducirlo al pasado...”

–“¡Já! Esta es buena: le cuelan otra carta con balas a Marlaska...”

–“Esa era la causa de su ansiosa correspondencia con los médicos invisibles, interrumpida por los frecuentes desastres del correo.”

–“Bill Gates, que dice que la pandemia seguirá coleando dos años más, y luego parará de pronto…”

–“En el mundo están ocurriendo cosas increíbles, mientras nosotros seguimos viviendo como los burros...”

–“El Tenerife, que empató frente al Castellón, con uno menos y un penálti fallado..”

–“Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto, pero sin acabar de acabarse jamás...”

Y así seguían, todas las noches, ella y él, hasta que ella apagaba la luz y se dormía.