El ruido de sables ha sido una de las constantes de la desafortunada historia de nuestro país, y aunque en esta ocasión los sables y quienes un día los llevaron estén por fortuna más bien oxidados, el hecho no deja de ser preocupante.

Preocupante sobre todo por lo que refleja al mismo tiempo un estado de opinión que sin duda trasciende a las Fuerzas Armadas y que ha prendido en un sector importante de la sociedad española, alimentado por tertulianos venenosos al servicio de la derecha y extrema derecha, que tantas veces tanto montan.

¿En qué país de nuestra Europa democrática habrían podido leerse mensajes, como los revelados por Infolibre, de militares por fortuna hoy en la reserva en los que se habla de “fusilar” nada menos que a “veintiséis millones” de españoles, es decir a todos los que no piensan como ellos?

¿Qué leche habrán mamado en sus cuarteles? Porque se trata de militares nacidos después de la guerra civil, es decir cuyo período de formación militar y sobre todos sus ascensos debieron de coincidir al menos en parte con la llamada España de la transición.

Uno de esos ex militares intentó restar gravedad a ese intercambio de mensajes señalando que se trataba de una “charla de abueletes” como los que se reúnen por las tardes en los casinos de este país.

Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, salió en defensa de las actuales Fuerzas Armadas, destacando su total fidelidad al orden constitucional y el importante papel que desempeñan al servicio de todos los españoles, como ha quedado demostrado durante la actual pandemia.

Pero, en sus declaraciones a la cadena SER, Robles dijo algo que a uno al menos le resultó inquietante y que puede explicar en parte el más absoluto desprecio de la democracia por parte ya no sólo de esos ex militares sino de un importante sector de la ciudadanía este país, continuamente alimentado por el odio que propagan las redes sociales.

Tratando de distinguir entre esos oxidados espadones y las actuales Fuerzas Armadas, la ministra dijo que muchos de los militares de hoy son “jóvenes que a lo mejor no saben quién era Franco”.

Tal supuesta ignorancia es precisamente lo más grave porque significa que, a diferencia, por ejemplo, de Alemania, donde a los ciudadanos se les enseña diariamente lo que representó un régimen genocida como el de Hitler, en España se puede llegar a adulto ignorándolo todo de los crímenes de nuestra dictadura.

Los nostálgicos de aquel régimen parecen lamentar hoy que, por culpa de esa Unión Europea de la que afortunadamente formamos parte, no puedan repetir las actuales Fuerzas Armadas un golpe militar cruento como el que llevó al poder al general Franco.

Es cuando menos inquietante el hecho de que esos militares en situación de reserva se hayan dirigido por carta al actual monarca, apelando a su condición de mando supremo de las Fuerzas Armadas y tratando de asociarle a sus delirios golpistas. Hay “vivas” al Rey absolutamente tóxicos.