Leamos el paisaje agrario de uno de los municipios como más posibilidades agroganaderas en cultivos de autoabastecimiento de Canarias: suelos fértiles, pluviometría de las más abundantes de las islas, significativos aportes hídricos de galerías y manantiales. Pero faltan campesinos y compromiso con el campo, y una mejor relación de la población con el uso del suelo.

Aquí y ahora, hay una lectura positiva para el paisaje de plátanos, con otros lunares de buen ver: aguacates, proteas, granjas de cabras y gallinas, y un lunar en Gallegos, el mejor pedazo de ñame de las islas.

También, tenemos en Barlovento, el mejor monte que hemos conocido, ya que las actividades de explotación forestal han desaparecido, pero el cuidado del mismo requiere de más recursos humanos. Debieramos tener una mayor actividad agroganadera, complementaria de una agricultura con menos química y más materia orgánica, que permita la retirada de combustible del monte como prevención de incendios.

Puntos débiles. Los que sufrimos las cartillas de racionamiento miramos con preocupación la casi desaparición de las medianías, y, en concreto, las papas, frutales, leguminosas, siendo más aguda la crisis en los cultivos de invierno. En una lectura aproximada, no tenemos sembrado este año 4 Has, en algo más de cuarenta parcelas. En los años 1960 superamos las 140 Has, y sembramos papas algo más de 700 familias. Es bueno que sepamos que hoy más del 50% de las familias consumen papas de importación, sólo en los restaurantes nos garantizan papas de la tierra.

No olvidemos que ahora disponemos de agua para el riego, productos para evitar la escarcha, qué decir de mejoras en fertilizantes, medios de transporte para abonos orgánicos, mecanización, etc.

Otra lectura del paisaje agrario tras la visita del Covid19:

Lamentamos que no se hayan producido cambios en la política ambiental y agronómica, ni en Barlovento ni en otros municipios de Canarias. Tampoco hay rastro en los presupuestos para el próximo año, de la demandada diversificación de la economía canaria. Leer el carro de la compra, mirar para el territorio cubierto de relva (tierra baluta), ojear los datos preocupantes del paro, inclusive en La Palma. Qué decir de la Canarias vaciada, en Barlovento nacen menos de 10 niños y fallecen más de 30 personas al año.

Los bancos de alimentos de Barlovento son abastecidos con productos que entran por el muelle, mientras hay tierras y aguas ociosas, haciendo menos surcos cada día. Tenemos que hacer otra política agraria.

Ahora el mayor empleador del municipio es el ayuntamiento, en trabajos alejados del campo y la agricultura, trabajos para auxiliar a los vecinos, temas de ayudas familiares, y otros menos entendibles, ya que las actividades agroambientales están descuidadas.

Los ayuntamientos han de participar de manera más activa hacia el agro. Con actitud poco constructiva no sembramos cultura agraria. Se necesitan bancos de tierras, aportes de semillas, y abono para que las familias sin tierra se incorporen al campo, estímulos para la venta de productos de la tierra (mercadillos) y para la demanda de los mismos (huertos urbanos, penalización a propietarios de tierra sin cultivar, animar a la actividad agraria). Tenemos matorrales de zarzas y cañeros a 200 metros del ayuntamiento.

Puede resultar curioso que uno de los agricultores con la mejor huerta de papas de invierno sea un retornado de la emigración, con algo más de 80 años. Justamente ahora, ante la crisis no podemos mirar para la emigración, como ha ocurrido en 500 años, tenemos que mirar para casa, y cambiar la escala de valores, hace años, el vecino que no labraba en septiembre y sembraba papas, era criticado en un amplio entorno social, ahora quien siembra es atrasado.

Qué decir, del cuidado de frutales, o bien del cuidado del ganado en las zonas pobladas, no toleramos ni un gallo. No sólo se tienen problemas con los vecinos, sino también con la administración, que pide que les pongan "pañales" a las cabras.

Hemos de asumir que ha cambiado el mundo, la vida urbana, los excedentes de alimentos, la huida hacia la ciudad ya es historia.

En Canarias se dispara el paro, mientras hay menos de 30.000 agricultores dados de alta, y menos de 200 m2 / habitante de tierra cultivada, cuando hace 50 años labrábamos más de 1.500 m2/ habitante y hubo que emigrar. En nuestro pueblo, el estómago siempre tuvo que ver con el suelo.

Nuestros jóvenes tienen que aprender a surcar la tierra con el mismo cariño y maestría que le ponen a la tabla de surf. Hemos de entrar en un nuevo ciclo económico y cultural.