El Gobierno de Canarias ha aprobado su proyecto presupuestario para 2021 y la próxima semana lo enviará al Parlamento. Aunque estaba previsto que lo hiciera esta semana, el pomposo anuncio de la nueva buena se ha superpuesto al indignante chasco que supone para las islas el proyecto de presupuestos generales del Estado que ha salido del Consejo de Ministros. Y en buena parte de eso se trataba. El presidente Torres y el vicepresidente Rodríguez han respirado porque, finalmente, podrán hacer un presupuesto, y ese presupuesto crecerá incluso un fisco y promete que no recortará en lo que se llama "servicios esenciales", sanidad y educación. No habrá recortes, pero tampoco un instrumento presupuestario con capacidad económico-financiera y potencia planificadora para ningún impulso reformador. En todo lo demás los signatarios del pacto de gobierno han renunciado y están dispuestos a tragarse cualquier mendrugo que se remita desde Madrid. En realidad se comerán cualquier cosa: desde el incumplimiento del REF hasta la inexistencia de un plan turístico. Cualquier cosa: también las estúpidas fantasías del documento elaborado por Montero y su equipo. Ayer Luis Garicano señalaba que, según datos del Gobierno central, la subida de las pensiones tendrá un coste de 5.085 millones de euros. "Pon tanto", apunta el economista y eurodiputado de Ciudadanos, "en los siete años del Plan de Recuperación esta decisión costará al Estado 35.600 millones, más de la mitad del dinero que España recibirá de la UE".

Curiosamente ni Torres ni Rodríguez ni Julio Pérez han ofrecido a los ciudadanos isleños un análisis del proyecto de presupuestos generales del Estado que dure más de un minuto y medio. En Euzkadi Pedro Azpiazu, consejero de Economía y Hacienda del Gobierno vasco que lleva en contacto con María Jesús Montero desde 2019, ha sido más generoso, pero claro, es que el Concierto Vasco se incrementa en un 110% aproximadamente. La estrategia del Gobierno canario y sus cogotudos ivanredondos consiste en glorificar su propio presupuesto y simular que el de Pedro Sánchez no existe.

Lo que sí se han podido leer son varias desvergüenzas a través de las redes sociales. La dotación del Plan contra la Pobreza en Canarias que figuraba en los presupuestos de 2018 -los últimos y reprorrogados de Montoro- ha desaparecido sin dejar rastro. Noemí Santana, exsecretaria general de Podemos y consejera de Derechos Sociales, brilló en twitter al advertir que el Ministerio de Hacienda se equivoca y que su seguirá exigiendo esa dotación "hasta el final". ¿Hasta el final de qué? ¿Hasta que se aprueben los presupuestos de Montero? ¿Y por qué meter a Montero en esto? El Ministro de Asuntos Sociales es Pablo Iglesias, el líder del partido de Noemí Santana. Ha sido el señor Iglesias el que no ha querido incluir en los presupuestos generales para 2021 el Plan contra la Pobreza. Y Santana lo sabe perfectamente.

Apenas merece la pena, en cambio, referirse a los mustios riquirracas de dirigentes socialistas canarios. Alguno se ha cortado un poco, pero otros, como Nira Fierro, no puede evitar una alegría incontrolable y proclamar que Canarias sale mejor parada en los presupuestos del próximo año que en los de Montoro. Es curioso: el cinismo suele ser tónico y estimulante. El de la señora Fierro, en cambio, es deprimente.