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Pedro Alfonso Martín

Recuperar la confianza y la credibilidad

Toca trabajar más y no meterse en la cueva. La humanidad salió de la prehistoria para no volver a ella y lo hizo confiando en sus posibilidades, sobre todo en la confianza redoblada que nos ofrece hacerlo en grupo.

Cierto que hay tantas opciones como corrientes económicas comprendas y aceptes, pero también que la aplicación teórica de soluciones dogmáticas sin tener en cuenta la realidad dejando en manos del azar los resultados, dan demasiadas posibilidades al fracaso que no nos podemos permitir.

Cualquier reforma normativa debe llevar aparejada una buena dosis de diálogo social, un compromiso financiero suficiente y una capacidad indudable de flexibilidad a los mercados que permita a empresas, trabajadores y administración pública a planificar en un tiempo mas menos largo alejado de la coyuntura.

Si cambiamos el teletrabajo, lo cambiamos. Si cambiamos los ERTES, los cambiamos. Si cambiamos la segunda oportunidad para los emprendedores, la cambiamos, pero si hay que cambiar todas las reglas del juego laboral, olvidémonos del corto plazo y abramos las mesas de diálogo social par hacer un cambio profundo. Un cambio competitivo y estructural.

Una familia con hijos que puedan estar enfermos no puede esperar que se le declare a uno, o ambos cónyuges, asimilados a una baja laboral profesional o común, pues el COVID-19 o cualquier otra enfermedad no deberían diferenciarse entre si. Existen otros complementos de renta, o atención socio-sanitaria que se puede activarse de manera temporal para garantizar la conciliación de la vida familiar sin que tenga que ver con la relación entre empresa y trabajador.

Las políticas activas de empleo deben evaluarse al final de su aplicación con su aportación a la competitividad, mientras que las políticas pasivas de empleo deben evaluarse de manera social y necesidad, dentro de su excepcionalidad.

España, Canarias, su tejido empresarial, su clase trabajadora, sus instituciones y su administración pública también necesitan de una credibilidad interna y una confianza internacional, pues turistas e inversores exigen confortabilidad y confianza para coparticipar en la riqueza del País.

Es importante que los gobiernos dispongan de un abundante y sostenible presupuesto para gestionar, pero, después de las cifras viene la eficiencia de su gasto y la agilidad con que se toman las decisiones para solucionar en el momento adecuado las necesidades de familias y empresas.

El papel lo aguanta todo. La gestión continua y eficiente es lo que marca la diferencia.

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