11 de septiembre de 2020
11.09.2020
A babor

La primera derrota

11.09.2020 | 00:13
La primera derrota

Es lo que pasa por ser arrogante y no escuchar a nadie, ni siquiera a los tuyos: Pedro Sánchez sufrió ayer su primera gran derrota parlamentaria justo en el arranque de un curso político que estará absolutamente condicionado por la necesidad de aprobar los presupuestos de 2021. El Gobierno tiene que demostrarse a sí mismo y al país que cuenta con los apoyos necesarios para sacar las cuentas del Estado si quiere sostenerse en la legitimidad de ser capaz de gobernar con una política propia. Y para eso precisa recomponer una mayoría –la mayoría de la moción de censura contra Rajoy, básicamente la misma de su investidura, con el añadido de Teruel Existe– que hoy se ha descompuesto.
Los alcaldes del PSOE habían advertido a Sánchez en las últimas semanas de la que le esperaba si se obstinaba en mantener el real decreto sobre remanentes de los ayuntamientos, por el que los municipios podrían quedarse con un pequeño pellizco de los 14.000 millones no gastados y depositados en los bancos desde que la aprobación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria prohibió, en 2012, saltarse la regla de gasto. La intervención directa de Sánchez había conseguido que la Federación Española de Municipios y Provincias, que controla el PSOE, aprobara con el solitario apoyo de los representantes del PSOE, y tirando del voto de calidad de su presidente, el exministro Abel Caballero, que los ayuntamientos que habían logrado disponer de remanentes renunciaran a usar sus ahorros durante 10 o 15 años, cediéndolos al Gobierno, que, a cambio, les abonaría algo más de un tercio de los ahorros logrados en 2020 y 2021 a fondo perdido€
Después de alguna infructuosa negociación de última hora, Sánchez y su ministra de Hacienda, María Jesús Montero (fue ella la que ideó esta extraña fórmula para sanear el déficit público español con los cuartos de los municipios), solo lograron contar en el Congreso con el PSOE, Podemos y el único diputado de Teruel Existe, al que –al parecer– el PSOE había hecho creer que la convalidación del decreto contaba con votos suficientes para ser aprobada.
No ocurrió así: a pesar de la polarización que define hoy la política española, tanto el Partido Popular, Vox y Ciudadanos –por la derecha–, como Esquerra Republicana, Junts per Catalunya, la CUP, Compromís, el PNV y Bildu, el Bloque Nacionalista Galego, los cántabros de Revilla, los navarros de UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y hasta Nueva Canarias, que siempre se ha posicionado con el PSOE, votaron en contra de la convalidación. Sin excepciones y sin abstenciones. Una derrota humillante para Sánchez, sin paliativos. 156 votos a favor frente a 193 en contra, que evidencian la soledad de Sánchez y de su Gobierno en este asunto.
Y como resultado, un Gobierno noqueado por un resultado anunciado y evitable, y unos ayuntamientos –tanto los saneados como los que no– que afrontarán ya en los últimos meses de este año gravísimos problemas de liquidez, porque la ministra desairada ya ha anunciado que se niega a presentar ante el Congreso un nuevo decreto que contemple ayudas para los municipios. En fin, la vieja soberbia de "sostenella y no enmendalla" ante el error. Y eso que todos los partidos, tanto los de la oposición como los que tradicionalmente han venido apoyando al Gobierno, le han pedido a la ministra que recapacite y busque una solución.

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