04 de septiembre de 2020
04.09.2020
Manual de objeciones

Mensaje equivocado

04.09.2020 | 06:45
Mensaje equivocado

Hay un chiste en las redes. Una madre, mira a la cámara y se pregunta, sonriente, cuánto tiempo van a tardar sus hijos en darse cuenta de que pueden tener catorce días de vacaciones simplemente poniéndose a toser un poco. Es una exageración, pero graciosa.

Nuestro país también empieza a parecer un chiste. Pablo Iglesias ha dicho que habrá bajas laborales remuneradas para padres y madres cuyos hijos no enfermen, pero deban guardar cuarentena tras haber dado positivo en coronavirus algún miembro de su 'grupo burbuja' en el colegio. Cof, cof. Dos toses y cincuenta trabajadores y sus familias a ver Netflix.

La ministra de Paro –antes de Trabajo– Yolanda Díaz, está diseñando lo que será una baja laboral por incapacidad temporal, un permiso retribuido con cargo a la Seguridad Social donde se percibe entre el 60% y el 75% del sueldo. Tomen nota de que eso lo estamos haciendo en un país donde la Seguridad Social tiene un agujero que ya ha superado los cincuenta mil millones y que cierra cada año con un déficit de más de quince mil millones. Traducido: que la poca gente que ahora está trabajando aporta mucho menos de lo que cobran los pensionistas. Insostenible.

Cada día están aumentando las colas en los comedores sociales. Cada vez hay más y más jóvenes sin empleo, sin esperanzas, acudiendo a la ayuda básica alimentaria. No hay trabajo. No hay ninguna oportunidad. ¿De dónde vamos a sacar los recursos para alimentar a los hambrientos? ¿Cómo vamos a sostener a las miles de personas que van a caer los próximos meses en el paro? Hay un hatajo de mentecatos que considera que el Estado tiene recursos ilimitados. No es así, naturalmente. El dinero público es el nuestro. Son los recursos que se obtienen por los impuestos a la actividad económica. Si cada vez producimos menos tendremos cada vez menos recursos y mayor pobreza. Están mandando una señal equivocada a la sociedad. Una en la que hacen creer a la gente que se puede quedar tranquilamente en casa, tocándose las napias como si no pasara nada, porque "alguien" se hará cargo de lo suyo. Están transmitiendo la mentira de que cuando todo te vaya mal "alguien" se ocupará de que te llegue una ayuda o una subvención con la que podrás salir adelante. Paso a paso estamos creando la convicción de que "lo público" es inagotable y es capaz de proteger y ayudar a todos los ciudadanos. Pero ese camino solo conduce a la miseria generalizada y a la ruina de un país. Lo único que es capaz de garantizar nuestra vida es el progreso, la riqueza y una política fiscal que recaude recursos para los menos favorecidos. Y lo demás es caca de la vaca.

Los sueños de una sociedad mantenida terminan siempre en la pesadilla de unas cajitas de alimento que reparten los militares al servicio del gorila de turno.¿Quién dijo Venezuela?

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook