06 de junio de 2020
06.06.2020

De la peste negra al Covid-19: las pandemias y su capacidad destructiva

06.06.2020 | 06:45

La enfermedad es inherente a la propia vida. Así entenderemos cómo los primeros grupos humanos asentados sobre la faz de la tierra eran nómadas (cazadores-recolectores) y aún viviendo en un 'entorno natural' padecieron dolencias similares a las existentes en los primates salvajes. Es más, su esperanza de vida se situaba alrededor de los 30 años. Con la revolución neolítica (12.000 a.C.), el simple hecho de dedicarse a la agricultura y la ganadería modificó la estructura nosológica, con la aparición de crisis de subsistencia como consecuencia de las modificaciones climáticas. Así mismo, se añadieron otras por la convivencia con animales domésticos, caso de la triquinosis, la tuberculosis o la esquistosomiasis. Es posible que también hayan padecido las primeras epidemias debidas al incremento del núcleo poblacional.

La Biblia ya describe ciertas afecciones pestilenciales y el propio Hipócrates de Cos (c. 460 aC-c 370 aC) dejó constancia de ellas en su libro titulado Epidemias. Las más importantes que padeció la humanidad a lo largo de la historia son las siguientes:

Peste negra o peste bubónica: Se trata de una zoonosis padecida por los roedores, especialmente ratones y que sólo de forma accidental afecta al hombre. Su origen fue Asia y su germen causal la bacteria Yersinia pestis, que parasitó a la pulga Xenopsilla cheopis. Este azote tiene la particularidad de ser la patología más espectacular por el trasfondo alcanzado en la memoria social debido a la alta mortalidad en la Edad Media. Desde mediados del siglo XIV hasta 1750, este mal acudió de forma periódica a Europa con una importante repercusión desde el punto de vista demográfico, puesto que se calcula una pérdida de entre el 20 y el 50 por ciento de la población.

Tifus exantemático: Se cree que esta enfermedad es originaria del sudeste asiático. Producida por la bacteria Rickettsia prowazekii, se transmite por el piojo del cuerpo humano. Ocurre en brotes y se favorece por la sincronía hacinamiento, escasa higiene y hambre. En España surgió un foco muy importante durante la Guerra de las Alpujarras (1568-1571) que se extendió por toda la Península Ibérica. Una nueva crisis de subsistencia en el trienio 1605-1607 motivó una epidemia tan intensa que ese periodo quedó designado como año de los tabardillos. Es un padecimiento que asoló a los ejércitos de Napoleón por diferentes países de Europa y Rusia, que apareció en la Gran Guerra, en la Revolución bolchevique de 1917... En la posguerra española (1939-1945) surgió de nuevo entre los más desfavorecidos, provocando una mortalidad del 15 por ciento del total de infectados.

Viruela: Enfermedad eruptiva, febril y contagiosa causada por el Pox-virus o virus de la viruela. Tiene una gran afinidad por la piel y se transmite principalmente por vía respiratoria, aunque el patógeno queda acantonado en las costras pudiendo contaminar a través de la ropas de los infectados. Se consolidó en Europa a partir del siglo VI y alcanzó el rango de endémica hasta el XIX, provocando una importante mortalidad, especialmente en el campo infantil. Tuvo una letalidad del 25 por ciento. En la actualidad se encuentra erradicada gracias a la vacunación sistemática ideada por Edward Jenner (1749-1823).

Cólera morbo asiático: Se trata de la enfermedad más emblemática del siglo XIX en Europa. Padecimiento endémico de la India (Bengala y Delta del Ganges) expandida mundialmente por las tropas inglesas en forma de pandemias: 1821, 1834, 1855, 1865 y 1885. A su costa murieron unos 800.000 españoles en total, con más de tres millones de muertes en todo el orbe; cifra que representa entre el 1 y el 2 por ciento de la población. El germen causal, Bacillus vírgula, fue descubierto por Robert Koch en 1883. Su transmisión es oral-fecal, especialmente a través del agua contaminada; esto es, enraiza con fuerza en aquellos lugares pobres donde existen malas condiciones de higiene.

Gripe: Patología de naturaleza vírica que cursa en brotes epidémicos durante los meses de invierno, de transmisión aérea. El proceso de 1918-1919 recibió la denominación, completamente incorrecta, de gripe española. El virus causal, familia Ortomyxoviridae, es del género Influenza, tipo A, subtipo H1N1. La medida de mortalidad europea fue del 1,1 por ciento de los habitantes. A España le corresponden 270.000 defunciones, con cien millones de personas en todo el mundo. Emergió en 1977 y regresó de nuevo en 2009-2011. Sigue activa en la actualidad con una mortalidad muy baja.

Para no extendernos en demasía citaremos, otras como la gripe asiática (1957-1958), virus Influenza A (H2N2) y la de Hong Kong (1968), virus Influenza A (H3N2), que provocaron, cada una, entre uno y cuatro millones de muertes en el mundo; VIH/Sida (1980), Virus de la inmunodeficiencia humana, desde que surgió hasta la actualidad se estima que hayan fallecido unos 32 millones de personas; el Ébola (2014-2016), causado por virus de la familia Filoviridiae, género Ebolavirus; el sarampión, provocado por un virus de la familia Paramyxoviridae, del género Morbillivirus, que antes de la vacuna de 1963 provocaba a nivel global la muerte de unos dos millones de personas al año; la poliomielitis, generada por un polivirus del género Enterovirus, enfermedad que dejó una apreciable mortalidad y muchas secuelas físicas...

Coronavirus: El agente causal es una familia de virus descubierta en los años sesenta del siglo pasado de aspecto de corona, de ahí su nombre. Se desconoce su origen (probable entre animales salvajes), el contagio es a través de las gotas de saliva o por contacto con material infectado que luego entra por las mucosas. Existe también una posibilidad por las heces. En los últimos años generó tres brotes epidémicos: SARS-CoV, síndrome respiratorio agudo y grave, iniciado en China en noviembre de 2002; MERS-CoV, síndrome respiratorio de Oriente Medio, detectado en 2012 en Arabia Saudí y el Covid-19 detectado en Wuhan (China) en diciembre de 2019 y que tenemos en el momento presente en calidad de pandemia decretada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Mortalidad variable: 2-4 por ciento.

Comparando las cifras de letalidad de las epidemias/pandemias del pasado, apreciamos que la provocada por el Covid-19 se encuentra en cotas mucho más bajas, a pesar de las facilidades que le están aportando la globalización del comercio, los viajes, los cambios demográficos y un largo etcétera. Y esto es así gracias al sistema sanitario que tenemos. En la antigüedad, el consejo médico era "la pronta huida, larga ausencia y tarda vuelta". El emitido en la actualidad, aún con el sentimiento creado de "alarma social", ha sido lavarse adecuadamente las manos y "quedarse en casa". Otra cosa es el impacto socio-económico al margen de la salud.

Concluimos estas reflexiones mirando al futuro sobre tres aspectos. El primero acerca de los aplausos espontáneos, 'a las siete de la tarde', de la población española angustiada. Esperemos que esa filosofía de agradecimiento enraíce hacia todo el personal sanitario, esos profesionales que se están "dejando la piel" por los enfermos desde hace mucho tiempo, y se quede entre nosotros para siempre.

La siguiente consideración es referente a la epidemia que estamos padeciendo en el siglo XXI: una amenaza sobre la salud por enfermedades sociales no infecto-contagiosas y que no son otras que: alteraciones cardiovasculares, tumores malignos, accidentes cerebro-vasculares, obesidad mórbida, diabetes tipo 2, dislipemias y accidentes en sentido general. Afecciones perfectamente erradicables bajo el espíritu de Galeno de Pérgamo (129-c.201/216) y sus "ses res non naturales" (cosas no naturales) entendiendo como tal: aire y ambiente, comida y bebida, trabajo y descanso, sueño y vigilia, excreciones y secreciones, y los movimientos (cambios) del ánimo. Según este médico, estas variables deberían de guiarse por el concepto aristotélico de mesotes o justo medio. Los consejos a aplicar: no fumar, alcohol en la justa medida, no consumo de drogas, dieta adecuada (baja ingestión de grasas saturadas, azúcar y sal e incremento de frutas y verduras) y algo de deporte.

La última sugerencia es una pregunta: ¿Dónde está el movimiento antivacuna? Ese grupo que incita al libre albedrío de las personas para que nadie se inmunice y que al final puede provocar el resurgimiento de alguna de las epidemias/pandemias referidas. ¿No estamos deseando que se encuentre ahora mismo una vacuna frente al coronavirus?

(*) médicos de familia

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