05 de junio de 2020
05.06.2020
Crítica de cine

Secretos de Estado y Democracia

04.06.2020 | 23:08
Secretos de Estado y Democracia

El año pasado debió llegar a nuestra cartelera la película Secretos de Estado, del cineasta Gavin Hood. Sin embargo, su modesta distribución impidió la exhibición en las salas de proyección tinerfeñas. Ahora la plataforma Amazon Prime estrena este título, cuyo director fue galardonado en 2005 en diversos festivales y certámenes gracias al film Tsotsi y que es también el responsable de los interesantes Espías desde el cielo, Expediente Anwar y X-Men orígenes: Lobezno. Es obvio, pues, que en la filmografía del realizador sudafricano se aprecia una marcada inquietud por los excesos del poder y se constata un importante mensaje de denuncia. Con Secretos de Estado sigue en la misma línea y ofrece un claro debate sobre la complicada convivencia existente en nuestras Democracias entre, por una parte, la necesaria transparencia y la fundamental labor de información a la ciudadanía y, por otra, el ámbito de los secretos oficiales.

Se trata de un largometraje basado en hechos reales y, como prueba de ello, en la última escena aparecen los personajes auténticos que protagonizaron la trama en lugar de los actores que les han dado vida en la gran pantalla. Asimismo, durante una parte considerable del metraje se recurre a fragmentos de comparecencias verídicas de algunos líderes, como George W. Bush o Tony Blair. La historia se desarrolla en los años posteriores a los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, cuando los dirigentes de varios países (si bien la cinta se centra en británicos y estadounidenses) maniobran para invadir Iraq y justificar dicha acción a través de una resolución favorable de la Organización de las Naciones Unidas. Una trabajadora del GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno Británico) filtra un correo electrónico clasificado donde se evidencia un complot para presionar y vigilar a miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y así imponer una resolución que avale el comienzo de la guerra. Acusada de romper el Acta de Secretos Oficiales y enfrentándose a su entrada en prisión, Katharine y sus abogados están decididos a defender sus actos, justificándose en la ilegalidad de las conductas del Gobierno del Reino Unido y en la necesidad de que la ciudadanía conociese tal engaño.

Desde un punto de vista cinematográfico, Secretos de Estado presenta un inicio un tanto dubitativo. Se evidencia en exceso su propósito aleccionador, descuidando los elementos artísticos y de entretenimiento. Sin embargo, a medida que avanza el relato va ganando en consistencia, para alcanzar finalmente un nivel destacado. Dirigida eminentemente a los espectadores interesados en cuestiones políticas y en temáticas de enjundia jurídica, sus objetivos se cumplen con solvencia. Suscita una adecuada reflexión sobre la compatibilidad de determinados aspectos ocultos en las democracias presididas por el control y vigilancia de los poderes y, más aún, sobre la peligrosa tendencia de identificar de forma automática el interés general con el interés del concreto partido que ocupa el Gobierno.

Es posible que para algunos presente un estilo demasiado sobrio y relegue la intensidad y la acción para centrarse en la descripción de los hechos. Tal vez podría haber incidido en mayor medida sobre vertientes cinematográficas más elaboradas, pese a que no creo que sea una cinta de acción o espionaje al uso, ni que tampoco fuera esa la intención de sus productores. En cualquier caso, sin ser un referente del género, se ve con agrado e, incluso, es recomendable más allá del público aficionado al Séptimo Arte, como vía de concienciación sobre las obligaciones y responsabilidades de cada ciudadano con la calidad de su democracia.

Forman parte del elenco algunos excelentes profesionales como Keira Knightley, cuyo envidiable currículum incluye las imprescindibles Descifrando enigma, Expiación y Orgullo y prejuicio, o las emblemáticas Love Actually, Anna Karenina, Begin Again, Solo una noche y Nunca me abandones, lo que la convierte sin duda en una de las mejores actrices de su generación. La acompañan en esta ocasión Ralph Fiennes (El paciente inglés, El jardinero fiel, La lista de Schindler), Matthew Goode (Stoker, Match Point) y Rhys Ifans (Notting Hill, The Amazing Spider-Man).

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Más información