Aunque los efectos finales sobre el electorado de un asunto como el coronavirus son impredecibles, a dos meses del estado de alarma pueden apreciarse al menos los que ha tenido sobre la correlación de fuerzas: una posición mucho más holgada de Sánchez. La introducción del "factor Arrimadas" tiene el triple efecto de rebajar el valor del apoyo de ERC, rebajar la amenaza del bloque de derechas (en realidad ha dejado de existir) e incluso rebajar la presión de Podemos en el pacto de Gobierno, al facilitar una apertura a la derecha frente a la crisis económica. Se puede atribuir el cambio de escenario a un error táctico de libro de Casado (no abras la batalla sin contar con las dos alas) o a la ya casi legendaria suerte de Sánchez, pero a lo mejor conviene ir tomando más en serio el talento político de este y su extrema peligrosidad en el juego a muerte del poder.