03 de abril de 2020
03.04.2020
EL observatorio

Diario de un náufrago (I)

02.04.2020 | 22:30
Juan Luis Fernández

Nada nos hace más vulnerables

que la soledad.

Día 1: Cada vez tengo más claro que a la guerra no se puede ir vestido de rosa, y cada vez tengo menos claro quién es en realidad nuestro enemigo. Un simple trozo de ARN ha puesto el mundo patas arriba y ha sacado de cada uno de nosotros lo mejor y lo peor que tenemos dentro. Siempre he tenido claro que la flexibilidad y la capacidad de adaptación son fundamentales para sobrevivir y que la vida es una gran ola que hay que intentar surfear, en ocasiones retrasándote del rompiente, pero en otras yendo muy por delante. Riding the bull, surfing the wave, decía hasta hace poco mi motto de Whatsapp. Lo que ocurre es que cuando llega un tsunami, es imposible surfearlo, es como intentar hacer rodeo con un toro dopado de ira.

Día 2: Aunque me repita, lo entenderán perfectamente, son las secuelas del sinfinamiento: los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor. Han oído los problemas que ha habido con el material sanitario de protección. ¿Cómo se puede luchar así contra una pandemia? La falta de medios ha contaminado a una gran parte de médicos y sanitarios, convirtiéndoles en vectores de infección y debilitando nuestras primeras defensas. Es como una partida de ajedrez, donde los sanitarios son a la vez peones y reinas. Si no les proporcionamos los medios adecuados estamos actuando como Quijotes, luchando contra molinos de viento imaginarios, y el sistema terminará colapsando por ineficiencia. En esta guerra de Troya es muy importante entender la dinámica de la infección, que aparte de ser un proceso difusivo cuya velocidad se puede modelizar convenientemente mediante un modelo poblacional, lo realmente importante son los focos. Si se aíslan los focos la pandemia terminará extinguiéndose. Esa es una manera de actuar. Aislar las poblaciones vulnerables permitiendo que el resto se inmunice. Pero para ello hay que entender la pandemia, haber trazado un plan, y seguirlo.

Día 3: Ante un incendio hay varias formas de proceder: intentar apagarlo o dejar que se propague si este no afecta a recursos estratégicos. En Estados Unidos es lo que hacen en los parques nacionales si los incendios son naturales. Así no se acumula material combustible en los bosques formándose una bomba con retardo. Si uno actúa, entonces todo se acumula y termina llegando el gran incendio. Con las pandemias también se puede actuar de la misma manera, pero para ello habría que hacer test masivos y aislar a las poblaciones de riesgo. Se necesita organización. Es difícil tomar una decisión así, sobre todo cuando se desconoce casi todo, no se tienen medios y tampoco se cree en el poder de los modelos predictivos. Los políticos son vendedores de humo. ¿Cómo podemos estar dirigidos por tanta incompetencia?

Día 4: Sé que tengo que controlarme, no es momento para exigir responsabilidades, en una situación de máxima alarma, pero miro al cielo y no veo aviones. Y eso me preocupa. Pongo la televisión y siempre veo la misma cara, la de Fernando Simón. A este hombre le ha tocado bailar con la más fea. No se altera ni aunque lo pinchen. Da tranquilidad, pero cuando las palabras no están refrendadas por los hechos entonces empieza el caguele. Y luego aparece Pedrito y empieza a enrollarse con este tono pastel que le caracteriza. Esta crisis le supondrá sin duda una cura de humildad. Casado se afeitará la barba y enviará a la marquesa de Casa Fuerte, altiva, o al genio de la robótica a la gresca. Todos ellos me parecen unos teleñecos.

Día 4: Un buen amigo me dice que me modere, que esto no es nada bueno para el colesterol. Otro me dice que tengo que emigrar, que aquí no tengo sitio. Pero ahora no se puede emigrar a ningún lado. Hay que aguantar con lo que nos toca. Otro me dice: ¿dónde coño están las batas y las mascarillas? Tiene razón, todo el mundo fabricando mascarillas y los médicos se protegen con una bolsa de plástico. Cuando esto termine llegarán a su destino y entonces tendremos que exportarlas a China. Estos chinos son la bomba: crean la pandemia y terminan exportando los materiales necesarios para acabar con ella. ¿Cómo un país puede depender exclusivamente de lo que ocurra en el extranjero? Estamos abocados a la extinción, por incompetentes. ¿Quieren decirme que en un país de 47 millones de personas no hay empresas que fabriquen mascarillas o respiradores? Estamos peor de lo que creía, pero fabricaremos hidrogel. ¡Grotesco!

Día 5: Tenía razón Jorge ilegal, Europa ha muerto. Deberían contratarlo como asesor del presidente, seguro que acertaría más que el doctor bacterio. Estos europeos son unos insolidarios. Solo se salva Portugal. En Francia se ha armado la marimorena porque Agnès Buzyn, la ministra de Sanidad, prohibió la venta libre de cloroquina, el medicamento que trata la malaria y que podría utilizarse en la prevención de la infección por Covid. Y en Estados Unidos algunos senadores vendieron sus acciones antes del crack bursátil. Esto huele muy mal. Obviamente ante una alarma el Estado tiene que asegurar el suministro. El tema es que esta prohibición se produjo en enero, es decir, sabían lo que se nos venía encima. Parece ser que la hidroxicloroquina combinada con azitromicina previene la infección por Covid cambiando la acidez en la superficie de las células, e impidiendo al virus que las infecte. Obviamente una infección bacteriana y una vírica no son lo mismo, pero quizás los estragos genéticos que provocan en el sistema inmune lo sean. Espero que se estén haciendo las pesquisas adecuadas. ¡Sería tan fácil extraer el ARN de la sangre de los enfermos severos y entender qué ocurre! Seguro que la ferritina los delata. Estos datos deberían estar ya a disposición.

Día 6: Obviamente a posteriori es mucho más fácil acertar, pero mí no comprender por qué se permitió la celebración del 8-M; mí no comprender por qué se permitió la celebración de partidos de fútbol contra equipos italianos; mí no comprender por qué no se tomaron medidas en las fronteras; mí no comprender por qué no se cerraron Madrid, Cataluña y el País Vasco. Muchos de los focos en el resto de España provienen del éxodo de estos idiotas que creían que se podían pasar una vacaciones pagadas por el gobierno. No se hizo mal, sino lo siguiente.

Día 7: Metámoslo en la cabeza cuanto antes: en esta crisis sanitaria habrá más de 9.000 muertos en España. No tengo nada claro que un país se pueda paralizar de esta manera, porque además de tener una crisis sanitaria tendremos una crisis social y económica sin precedentes. ¿En qué predicciones se basan para tomar estas medidas? Numbers please! Empezamos a estar hartos de tantos soldaditos de plomo que se pasan la pelota y no asumen responsabilidades. El verdadero virus es la burocracia y la incompetencia de nuestros dirigentes. Que conste, que nunca pensé escribir estas palabras. He perdido el miedo a este VIRUX. Desde hace ya más de una semana todos los días son domingo. Cuando baja la marea todo queda al descubierto.

Una semana de encierro.

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