18 de marzo de 2020
18.03.2020
Manual de Objeciones

El apagón turístico

Lo dijo José Luis Ábalos, ministro de Transportes y relaciones de madrugada con Venezuela: "el turismo es una actividad que tenemos que sacrificar". Y tal cual: a las pocas horas Europa cerró sus fronteras

17.03.2020 | 21:57
El apagón turístico

Lo dijo José Luis Ábalos, ministro de Transportes y relaciones de madrugada con Venezuela: "el turismo es una actividad que tenemos que sacrificar". Y tal cual: a las pocas horas Europa cerró sus fronteras. ¡Ya no solo hay concertinas con África, sino entre los propios europeos. El buenismo se ha ido a tomar por saco en lo que se tarda en decir coronavirus. Y para colmo de la ironía, países africanos que ayer nos mandaban migrantes y nos pedían generosidad han cerrado sus fronteras a cal y canto con España, como si estuviera apestada.

El turismo es la primera víctima de la pandemia. Desaparecerá a causa del aislamiento forzoso y del miedo. En la última crisis de 2008 perdimos un porcentaje de visitantes, que luego recuperamos con creces. Esto de ahora no tiene nada que ver: el porcentaje de descenso es del cien por ciento. De lo que estamos hablando es de la práctica desaparición de los turistas por un periodo de tiempo que hoy por hoy nadie es capaz de calcular.

Para ciudades como Madrid o Barcelona, la pérdida del turismo, especialmente de congresos y negocios, tendrá consecuencias económicas muy duras. Pero para territorios como Canarias o Baleares, será una catástrofe. Una misma patología afecta de diferentes maneras a los seres humanos. Un porcentaje de enfermos del Covid-19, entre el cinco y el siete por ciento, deben ser hospitalizados y tratados porque presentan síntomas graves de la enfermedad, como insuficiencias respiratorias, que pueden causar la muerte. En el terreno de la economía sucede igual. Hay comunidades mucho más débiles que otras. Los efectos de la caída del turismo van a llevar a la sociedad de nuestro Archipiélago a la UVI. No estoy seguro de si podemos superar un trimestre de "apagón" del turismo y el comercio, pero de lo sí que estoy absolutamente convencido es de que si esto dura más de dos trimestres nuestra sociedad vivirá algo similar a la posguerra que vivieron nuestros abuelos.

Si todo va tan mal como parece que puede ir, en las islas podemos acercarnos a la increíble cifra de medio millón de parados. Y no es un disparate. Es algo perfectamente posible si las actuales restricciones se mantienen en el tiempo. Si se cierran los hoteles, la restauración, los comercios, las empresas de alquiler de coches... Si cae la demanda que generaban quince millones de consumidores que ya no estarán... Si descienden los impuestos canarios al consumo porque el mercado interior se congela... Si todo eso pasa, esta tierra se transformará de la noche a la mañana en un país indigente.

Si no hay economía, ni trabajo, ni actividad, no habrá ingresos públicos. Desaparecerá la capacidad de auxiliar a los más necesitados. Canarias, para sobrevivir, necesitará por tanto recursos extraordinarios y urgentes de España. Hoy estamos en estado de alarma, pero mañana, si Madrid no nos responde, podríamos estar en estado de coma.

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