04 de marzo de 2020
04.03.2020
A babor

¿Es nacionalista Coalición?

Instalados en el proceso de afrontar un primer Congreso fuera del poder político, los dirigentes y propagandistas de Coalición Canaria intentan explicar hoy su existencia

03.03.2020 | 23:45
¿Es nacionalista Coalición?

Instalados en el proceso de afrontar un primer Congreso fuera del poder político, los dirigentes y propagandistas de Coalición Canaria intentan explicar hoy su existencia como resultado de una estrategia elaborada para que Canarias contara con una fuerza política de ideología nacionalista, cuyo ideario y objetivos entroncaban directamente con el nacionalismo canario de finales del siglo XIX.

Eso es una falacia: el llamado moderno nacionalismo canario no arranca en Secundino Delgado. Es más bien una invención realizada ex novo por las Agrupaciones Independientes de Canarias que tuvo su origen en personajes, grupos y corrientes ideológicas de carácter moderado y obediencia estatal. El moderno nacionalismo canario surge como resultado de las condiciones creadas por el régimen administrativo y político establecido en el Estatuto de Autonomía de 1982, y por las especiales características de la normativa electoral canaria. En ese sentido, la convergencia e integración de ideologías e intereses en el moderno nacionalismo canario no resultó de una supuesta estrategia dirigida a la vertebración de una fuerza política con vocación de avanzar en el autogobierno de Canarias, sino de la oportunidad brindada por la ocupación del espacio electoral dejado vacante por UCD, y más tarde del poder político regional, del que se expulsó al PSOE.

La característica fundamental que define ese proceso es el pleito insular, en sus distintas versiones, omnipresente tanto en anteriores etapas de la historia de Canarias como en la actualidad. El pleito ha condicionado negativamente aspectos como la elaboración del Estatuto, el equilibrio de sedes, universidades, empleo público e inversiones, y los conflictos dentro de los partidos y entre ellos, especialmente los producidos en una organización como Coalición Canaria, con un importantísimo peso de fuerzas que se han definido a sí mismas como insularistas, y que llevó a la escisión del nacionalismo canario en dos grupos falsamente caracterizados, uno como de derechas (ATI y sus satélites) y otro de izquierdas (Nueva Canarias).

El pleito sigue siendo hoy el principal elemento subyacente de la política canaria, y eso sucede porque las élites insulares no han buscado nunca un respaldo ideológico a la identidad económica de las islas, ni Coalición Canaria ha tenido nunca la intención de hacerlo. La opción de las dirigencias canarias se adapta a la necesidad de controlar el poder insular y lograr una posición de ventaja en el trato con el poder central. Y esa práctica ha perseguido siempre, y continúa haciéndolo, tres objetivos fundamentales. Uno, convertido en estos últimos años en una auténtica especialización política de las administraciones, instituciones y partidos, es la obtención masiva de recursos externos que permitan el desarrollo de negocios locales. Otro es un doble juego que consiste en solicitar que el Estado no intervenga en la actividad comercial con impuestos y aranceles a la exportación e importación, mientras sufraga las necesidades de protección de la producción de bienes y de servicios locales. Y otro objetivo más, muy útil desde el punto de vista político, es integrar en la conciencia social el discurso del abandono, el desprecio y el ninguneo de las necesidades locales por el Estado. Esos objetivos son compatibles con el vasallaje a los partidos que están en condiciones de elaborar y distribuir el presupuesto del Estado. Coalición no es nacionalista. Afortunadamente, habría que decir. Y tampoco Nueva Canarias.

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