13 de febrero de 2020
13.02.2020

¡¡¡Estefanía!!!

Nada hay más excitante que la imaginación. Los guionistas lo saben muy bien. Usted y yo también. Imaginar es gratis y puede llevar muy, muy lejos. Las alas de la imaginación tienen un poderoso vuelo erótico

12.02.2020 | 23:01
¡¡¡Estefanía!!!

Nada hay más excitante que la imaginación. Los guionistas lo saben muy bien. Usted y yo también. Imaginar es gratis y puede llevar muy, muy lejos. Las alas de la imaginación tienen un poderoso vuelo erótico. Si no hay€ imagina. Tendrás lo que quieras. Verás lo que desees ver.
El invento que ha reinventado nuestras vidas marca el signo de nuestros tiempos. Porque, no lo duden, la televisión ha cambiado al hombre como ser evolutivo, tanto para bien, como para mal. Ya no sabemos. Ya solo vemos. Y, lo que es peor, puede que nos enganchemos al Ver para no Saber. Es más fácil mirar que pensar€
Los 7.500 millones de habitantes del planeta ven una media de cinco horas diarias la televisión. Es decir, la quinta parte de la vida de la humanidad nos la pasamos ante la televisión. Y subiendo.
Tras trabajar y dormir, que son por necesidad, la tele capta la mayoría del resto, ya que la diversión y las compras, si lo analizamos bien, son reflejo y consecuencia del consumismo y hedonismo que se nos inyecta a través de ella. Eso es la pura realidad. La televisión es una herramienta que nos capta, nos precocina y condiciona. Nos mete muy poca formación, mucha información –parte de ella, desinformación– y muchísima deformación.
Lo llaman "La isla de las tentaciones". Muchos mantienen que tiene que estar guionizada. Yo creo que tiene poca originalidad. Se basa en el demonio de los celos. Unas pocas imágenes seleccionadas provocan los instintos más básicos, o no, y disparan las consecuencias que puede tener lo que ni siquiera se sabe muy bien qué ha sido. La novia o el novio se queda con la duda de si hubo cuernos afilados o se quedó sólo en calentura. O directamente no hay duda y la novia decide que el chico que la tienta en la isla es el futuro.
La novedad siempre es un imán. Con eso se juega en estos programas que están revolucionando la audiencia. El último y único programa que he visto tuvo un 21,4% de audiencia. Entre el público de 13 a 24 años, superó el 42 %. Una burrada. El show se construye sobre la des-confianza y la tentación, pero se sostiene gracias al morbo.
Todo va muy rápido, no da tregua al espectador, directamente va al edredoning, a la infidelidad, a lo más morboso. Lo que "La isla de las tentaciones" propone con éxito es convertir al espectador en un cotilla de manual que roza el voyeurismo, en un espectador un poco cruel, al que al final le interesa más la reacción del cornudo que el escarceo del infiel.
Esas chicas y chicos dispuestos a mucho, por sus cinco minutos de fama y un rato más de dinero, están claramente emparentados con el First Dates del que les hablaba el otro día, con esas cenas que pueden prefabricar romances o huidas inmediatas.
Ayyy, cuánto nos atrae el corazón de los demás, quizás porque no nos guste mirar al nuestro. ¡¡¡Estefaníaaaa!!!

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