30 de octubre de 2019
30.10.2019
RETIRO LO ESCRITO

Nacionalismo petitorio

29.10.2019 | 23:58
Alfonso González Jerez

Según el CIS los ultraderechistas de Vox podrían obtener un diputado en la circunscripción de Las Palmas en las inminentes elecciones generales. Lo tienen complicado, pero no imposible. En realidad el organismo que dirige José Félix Tezanos hace en Canarias una prospectiva muy similar que en el resto de España, con la única diferencia de que Ciudadanos tendría apenas un escaño menos. Los socialistas aumentarían hasta seis escaños su ganancia electoral, uno más que en el pasado mes de abril. En toda España el CIS le pronostica al PSOE unos 140 diputados como media. No existe ninguna otra encuesta que consienta, con los datos en la mano y una metodología razonable, un incremento similar.

Tradicionalmente ha sido fácil argumentar apuestas electorales en Canarias: bastaba observar la tendencia general en España. Todos los triunfos en las elecciones generales del PSOE y el PP sirvieron de anuncio a victorias similares en las circunscripciones canarias. La debilidad del nacionalismo y el regionalismo canario -que ganaba elecciones o negociaba gobiernos autonómicos, pero que fue perdiendo progresivamente fuerza en las elecciones al Congreso de los Diputados- hacía el resto. Esta asimetría demostraba -si vale la perogrullada- como dependía el nacionalismo coalicionero -como el de Nueva Canarias- de su fuerza electoral en los municipios, de su implantación territorial, de sus votantes en definitiva, y no de otra cosa. Demostraban que el nacionalismo no era un proyecto político robusto y coherente y con raíces políticas, sociales y culturales arraigadas en el país, sino una estrategia electoral de raíz sentimental e intuitiva, que además, no contaba con el apoyo, ni siquiera seriamente interesado, de las élites empresariales del Archipiélago como instrumento de negociación con el Estado, aunque, obviamente, no dejaban de utilizarlo, como y cuando podían, como herramienta de negociación, como interlocutor plausible, como espacio pragmático de integración de intereses. Pero aquí no existe una gran burguesía nacionalista o protonacionalista, ni potente ni modesta. No quieren arriesgar nada. Si se validan las ayudas europeas a un nivel aceptable como región ultraperiférica, ¿por qué ser nacionalistas? Si se aprueba el nuevo REF, ¿para qué meterse en líos y no seguir disfrutando de las rentas de situación? Acabado el puertofranquismo como modelo defendido durante siglo y medio, jamás ha existido un proyecto de país pensado y teorizado desde el dinero canario. Pero las cosas pueden cambiar.

Y quizás cambiarían si los nacionalistas no se dedicaran a reclamar ayudas por las singularidades canarias -el hecho diferencial canario canonizado hace más de medio siglo- y se dedicaran a diseñar y debatir un modelo de país y no solo un modelo de subvenciones, ayudas y excepciones. Se insiste mucho (y bien) sobre el agotamiento del modelo de desarrollo económico canario. Ya no es socialmente legitimable. Los nacionalistas deberían entender que su modelo petitorio para desarrollar una sociedad democrática, abierta y próspera también se ha agotado.

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