Los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) ofrecieron ayer su visión de las debilidades de un Estado donde el fraude fiscal y la economía sumergida representan más de 250.000 millones de euros. Dieron datos de cómo ha crecido la imposición indirecta -la más injusta- frente a la progresiva. Estimaron que la desviación en los ingresos previstos por el actual Gobierno para este año será de 8.700 millones, lo que se viene a sumar al aviso de Bruselas de la necesidad de un ajuste de 6.500 millones para controlar el déficit público. Hablaron también del panorama para el próximo año en Canarias, con las incertidumbres que se pueden derivar del brexit y de una recesión económica en Alemania. Se mojaron, como es lógico, lo justo. Pero sí dijeron que todos los gobiernos suelen ser demasiado optimistas en la previsión de ingresos y se suelen quedar cortos en los gastos. Y pidieron más medios para recaudar mejor.