23 de octubre de 2019
23.10.2019

Provocar a las bestias feroces

22.10.2019 | 23:18
José Manuel Ponte

Curioso personaje este Quim Torra que ha llegado de rebote a presidente de la Generalitat (como Puigdemont). No iba de primero en la lista (ocupaba el número 11 por Barcelona) pero la acumulación de ilegalidades en quienes le precedían propiciaron el nombramiento. Para la política nacional, y aún para la regional catalana, era un perfecto desconocido y todo lo más un hombre de paja del huido a Bruselas. La concienzuda indagatoria sobre su vida profesional encontró muy pronto premio al descubrirse unas opiniones suyas sobre los españoles como "bestias con forma humana que destilan odio" entre otras lindezas de corte indubitadamente racista. "En el Norte en cambio (se refiere solo a Cataluña) la gente es limpia, noble, libre, culta y feliz". En fin, la Arcadia soñada. Todas estas memeces, y algunas más, fueron extensamente difundidas sin que el aludido se diera por enterado. La circunstancia de que el máximo representante del Estado español en Cataluña (el Estado de las "bestias con forma humana", no lo olvidemos) opinase de esa forma sobre sus representados debería haber servido para que presentase su dimisión, pero no lo hizo sin que le caiga la cara de vergüenza. Es más, tal parece que le ha cogido gusto al cargo y desde ese alto sitial se permite todo tipo de insensateces. Como cuando alentó a los Comités de Defensa de la República non nata a apretarle las tuercas a la Administración española así como a cortar carreteras y ocupar vías de ferrocarril. O como cuando anuncia la convocatoria de un nuevo referéndum y hasta de una nueva declaración unilateral de independencia. La persistencia de Torra en desafiar a "las bestias con forma humana" raya en la temeridad por que ya se sabe como se las gastan esa clase de fieras cuando se las provoca demasiado. Su comparecencia para pedir el cese de una violencia callejera que el contribuyó no poco a alentar no abandona esa línea argumental. Según Torra, el pacifismo independentista supo derrotar a la violencia del Estado español en octubre de 2017 y volverá a hacerlo en cuanto esté redactada la Constitución de la República Catalana. La idea de un supremacismo catalán dentro del reino de las "bestias con forma humana" no es exclusiva de Torra. En un canal de televisión que dedica amplio espacio al procés le he oído a un veterano periodista adscrito al independentismo que Cataluña no podía conformarse con un Estatuto como el que rige en otras comunidades porque desde un punto de vista cívico va muy por delante de ellas. Un sentimiento que ya afloraba durante el franquismo cuando se decía que el Barça era "algo más que un club" y quizás un proyecto encubierto de Estado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook