Que la consejera de Turismo de Canarias, Yaiza Castilla, se haya deslomado explicando en Madrid las consecuencias de la caída de Thomas Cook para la temporada de invierno en las Islas ha tenido sus frutos. El Gobierno central ha decidido poner en marcha un paquete de medidas por importe de trescientos millones para ayudar al sector. Hace falta saber su alcance, especialmente en cuanto a rebaja de tasas aéreas, fondo de vuelos y otros incentivos a la conectividad. Porque es ahí, en el número de plazas disponibles, donde está el cuello de botella. Las dificultades que nos esperan el próximo año, por los previsibles problemas económicos en los mercados emisores y la competencia de otros destinos del Mediterráneo, exige que Canarias, como destino, realice ahora el máximo esfuerzo. Esta ayuda extraordinaria de Madrid a Canarias y Baleares es una primera buena noticia en un horizonte más bien negro.