Qué compleja es la convivencia humana... Con nuestro pensamiento podemos desmenuzarla, ya saben: la reflexión es el auxilio que no pide ayuda, y nos muestra lo más elemental de nuestra existencia. Todo, absolutamente todo, primero sucede en la mente y después en el mundo físico. De la mente sale todo; sí, una explosión mental puede ser el estallido de una guerra.

¿Ustedes creen que los hombres matan a las mujeres por ser mujeres? Conozco a muchos hombres, y hasta la fecha, no le he escuchado a ninguno decir: "vamos a matar mujeres". Si los hombres pensaran así, matarían a todas las mujeres que pasan por su lado: ¡pero no lo hacen! Admitamos que no podemos criminalizar a los hombres por ser hombres. Junto a la gélida culpa, lentamente, muere el honor y la confianza; según las estadísticas el 0,006% de los hombres son violadores y homicidas, entonces, díganme: ¿es justo generalizar? A diario, junto al invisible y tácito silencio, vemos cómo las malas acciones de una minoría sirven para culpabilizar a la mayoría.

La semana pasada han sido asesinadas 6 mujeres. Qué sensación de impotencia, ¿verdad? Junto a la reflexión, veo los ojos de asombro de los hombres de bien (la mayoría) y siento asco y rechazo por los psicópatas. Hay verdades elementales, las mismas que nos hacen comprender, que todo pasa por algo... Igual es el momento de pensar que muchas personas, aparentemente normales, son la cara oculta de la monstruosidad. La vida diaria, junto a la rutina, enmascara muchas enfermedades mentales, muchas adicciones, muchos episodios que son apunte de lo que en un momento dado puede llegar a suceder.

No pensar es una manera de despreocuparse de las cosas...