23 de septiembre de 2019
23.09.2019
A BABOR

El discurso de la abstención

23.09.2019 | 00:19
El discurso de la abstención

La mitad de las personas preguntadas por las empresas de demoscopia el día después de que el Rey anunciase que no podía designar un candidato para la Presidencias del Gobierno, la mitad justa, declaraba su intención de no acudir a votar. Nunca antes había ocurrido nada parecido€ por supuesto, esa cifra cambiará de aquí a las elecciones de noviembre, y serán muchos los españoles que hoy se declaran decididos a abstenerse los que con el paso de los días cambiarán su decisión y votarán. Lo harán sin entusiasmo ni alegría, más por evitar que gobiernen los otros que por apoyar a un Gobierno de los propios. Pero eso a los partidos les da bastante igual. Lo importante es atraer a la gente a las urnas.

Lo que ocurre es que la movilización es compleja: tanto que el partido que más va a mejorar sus resultados el próximo 10 de noviembre, si se cumplen los pronósticos adelantados ayer en sondeos publicados por La Vanguardia y El País, no va a ser el PSOE, sino el PP. Parece que los votantes conservadores ya no recuerdan la corrupción: porque este es el mismo PP que fue expulsado del poder por una moción de censura del PSOE -basada en la corrupción y el Gurtell- y el mismo que recibió en abril un brutal correctivo que le hizo perder la mitad de sus diputados. Los sondeos vaticinan que el PSOE también mejoraría, aunque en menor medida: pasaría de 123 diputados a 134, y eso si se mantiene una participación similar a la de abril, y la sentencia de los ERE no abre un debate nacional sobre la corrupción en el PSOE. Podemos sigue perdiendo peso -aun sin conocerse el efecto que podría suponer para el partido de Iglesias la nueva división errejonista-, Vox pierde la sexta parte de sus efectivos, y Ciudadanos se enfrenta a su mayor descalabro, retrocediendo en casi un tercio de los diputados que logró en abril.

Si los sondeos aciertan, Sánchez se enfrentaría después de las elecciones de noviembre en una situación muy parecida a la que le llevó a convocarlas: seguiría muy lejos de una mayoría suficiente para gobernar solo. O gobierna con Podemos, o con Ciudadanos, y en ambos casos tendría necesariamente que contar con más apoyos parlamentarios. Un bloqueo idéntico al actual, solo que con Sánchez crecido por los resultados, y sus posibles socios más enfadados.

Eso si los sondeos aciertan, que no es la costumbre, y menos en una situación potencialmente delicada, como la actual, en la que resulta imposible predecir el impacto de la abstención. Por eso, en los próximos días, la gran operación de propaganda política que se va a poner en marcha es la que va a montar el PSOE para convencernos de que el peligro ya no es Vox -¿recuerdan todavía el peligro que suponía Vox?-, sino esta abstención alimentada por las fuerzas conservadoras para beneficiar a la derecha. Dentro de poco empezaremos a ver publicarse sondeos con previsiones de resultados variables, en función de la abstención. Vamos a acabar hartos de llamamientos a ejercer nuestra responsabilidad como votantes. A ver si alguien les recuerda también que ya la hemos ejercido cuatro veces en cuatro años, pero no ha servido de nada, porque ellos no han ejercido la suya, que es ponerse de acuerdo.

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