20 de septiembre de 2019
20.09.2019

Una queja

20.09.2019 | 00:22
Juan José Millás

En EE UU se ha organizado un lío sanitario a cuenta del fallecimiento de cinco o seis vapeadores, ya saben, esa gente que ha sustituido el tabaco por unos cilindros electrónicos que producen vapor de agua con diferentes sabores. Aunque no soy vapeador, seguí la noticia con interés por su hechura, por cómo estaba construida o deconstruida, y porque parecía confeccionada a la medida de algo o alguien, no tengo ni idea de a la de qué o a la de quién. Veamos: hay gente que se come un pistacho y se muere debido a una reacción alérgica sin que por ello la Organización Mundial de la Salud haya intentado prohibirlos. También hay personas a las que pica una avispa y se van al otro mundo, pero no perseguimos a las avispas (a menos que sean asiáticas), porque cumplen una función en el ecosistema. Pero se mueren cinco o seis vapeadores y se sataniza el vapor sin que nos informen del porcentaje de ese colectivo representado por el número de los fallecidos. En EE UU hay más de trescientos millones de habitantes. Significa que la cantidad de vapeadores será también altísima. Pongamos que los afectados representan el 1%, seguramente menos.

Pues ya está todo dicho.

O casi todo. Porque lo que nos sigue llamando la atención es que a ningún redactor jefe de ninguno de los telediarios en los que se publicitó la noticia se le hubiera ocurrido el asunto de los tantos por cientos. Digo que se publicitó porque el modo de darla se parecía más a una campaña de publicidad que a una información pura y dura. Como soy un poco paranoico, pienso que es por algo, pero no logro imaginarme qué. En cierta ocasión, hace años, leí en una revista un reportaje sobre los beneficios de las bebidas azucaradas. Como el azúcar empezaba ya a ser mal vista, me pregunté por qué. Y lo averigüé: un poderoso anunciante de estos refrescos se lo había sugerido al director de la publicación.

Un grupo de vapeadores españoles se manifestó hace días frente al Ministerio de Sanidad para protestar por el modo en que estaban siendo tratados. Los nos vapeadores deberíamos quejarnos también por la opinión que algunos medios de comunicación tienen de nosotros.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook