Así se las gasta la administración. Lean. ¿Se imaginan a los padres de dos niños canarios que sufren una enfermedad rara (Lesch-Nyhan), uno de ellos a causa de un error médico por omisión en el Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, donde no detectaron en el pequeño la posibilidad, finalmente real, de sufrir el mismo diagnóstico que su hermano mayor? Son tres hermanos, el mayor, de 15 años, fue al primero al que le diagnosticaron la enfermedad; el segundo nació sin problemas, pero al tercero y último hijo se la diagnosticaron al tercer mes de embarazo de la mamá, a pesar de que los antecedentes aconsejaban un control analítico exhaustivo antes y durante. Lo sorprendente es que fueron los padres de los niños quienes al ver el cuadro que estaba pintándose en su vida, dos niños con una gravísima enfermedad, hurgaron en los historiales médicos de sus hijos hasta hallar un documento que le adjudicaba a su último hijo, heredero de la enfermedad. Nadie había reparado en ese detalle. Ese diagnóstico (Lesch-Nyhan) se caracteriza por las autolesiones, gritos y agresiones a las personas del entorno. Recuerden, en el Materno le informaron de que no había riesgo alguno para el bebé, que nacería sano, es decir, no era portador del duro y devastador diagnóstico. Un error que en el año 2015 los padres llevaron a los tribunales que condenaron al Gobierno canario a que indemnizara a la familia con 1,3 millones; una cantidad histórica por su cuantía que tuvo gran repercusión mediática. La más elevada de cuantas se han dictado en España por un error médico.

Los padres, 39 y 43 años, han batallado lo que no se imaginan y justo por eso hablamos de la ausencia de alma de la Administración canaria. Cuando los gestores conocieron la elevada indemnización que debía pagarse a la familia su comentario fue el siguiente: "Ustedes (los padres) van a causar un agujero a la sanidad canaria".

Y encima reproches.