Demasiados cretinos sufren una metamorfosis al consignar las paradojas de su vida. Hace pocos días, con audaz curiosidad, me quedé observando a un par de retardados y además obtusos. Me parece lamentable la gente que habla de su actividad sexual en público... Por lo visto, los de marras, se sentían orgullosos de lo mucho que fornicaban. Enorgullecidos soltaban frases que, por respeto a los lectores, no repetiré: junto a la vulgaridad solo se excitan los idiotas.

Confieso que me da asco la gente que no respeta la privacidad, es incongruente contar con quién nos acostamos o con quién nos levantamos. La discreción es el farol que debe alumbrar todas las mesillas de noche, junto a su resplandor se ve el rostro de la sinceridad, el mismo que fija la vista en los ojos y no en las vísceras. Lo primitivo, al menos a mí me lo parece, es mecenas de lo incompetente, junto a ellos el dinamismo no existe. Hay machotes que son una especie de brasero, siempre andan calientes, con entusiasmo hablan de "lo qué follan" y de "lo qué follarán", sin pensar que junto a nuestras palabras, también, se tallan nuestras pasiones. Lo que sucede es que no todos usamos el mismo cincel...

Nadie, medianamente inteligente, habla de su vida privada con tanta ligereza; ya saben, junto a la desesperada ignorancia se peinan muchas cabezas calvas.