19 de julio de 2019
19.07.2019
MANUAL DE OBJECIONES

La paz en la tormenta

19.07.2019 | 00:44
Jorge Bethencourt

Eso de que el nuevo gobierno se sostenga en un pacto llamado de las flores es una imagen cargada de significado. Porque en realidad se trata de un jardín, una especie de oasis de paz en medio de un rebumbio político impresionante. Todo el entendimiento que se ha alcanzado en el reparto del poder regional se transforma, fuera de ese microclima, en tormenta.

La situación de las negociaciones para un acuerdo en el Cabildo de Gran Canaria pintan mal. Antonio Morales, de Nueva Canarias, no está dispuesto a negociar un poder equilibrado con los socialistas de Luis Ibarra, que sacaron sus mismos y se niegan a admitir un papel de mera comparsa del todopoderoso líder insular. De momento nadie se ha tirado al monte, pero si no se logra un acuerdo va a ser muy, pero que muy difícil, que las malas relaciones entre ambos partidos no terminen salpicando la convivencia en el pacto regional.

Por otra parte, el enfrentamiento entre Podemos y el PSOE, a nivel nacional, sigue en un imparable crescendo, radicalizando declaraciones y enfrentamientos. En La Rioja Podemos se cargó la investidura de una candidata socialista sin que se le moviera el pelo. Es probable que si hoy se estuviera negociando el pacto de las flores, las instrucciones de Podemos a nivel nacional hubieran complicado bastante el acuerdo en las islas. Tuvieron la suerte de cerrar el pacto antes de que las aguas se volvieran más turbias pero, en todo caso, va a ser muy incómodo cogobernar para unos socios que pueden acabar sus relaciones nacionales como el rosario de la aurora. Y que pueden concurrir a unas nuevas elecciones a cara de perro.

Las tormentas locales también son de gran intensidad. La moción de censura de los socialistas en el Cabildo de Tenerife se debate la próxima semana y el aparato de Ciudadanos hace sus últimos movimientos para evitar que sus dos consejeros la voten lo que los convertiría, caso de expulsión, en dos nuevos tránsfugas naranjas. Un suma y sigue en el ridículo estrepitoso de la jerarquía de la nueva política. Y aunque parezca que todo el pescado está vendido, aún hay dudas. En La Palma, la censura está en manos del PP y su alianza expresamente prohibida con el PSOE, con amenaza de expulsión de quienes actúen en contra de las instrucciones de Génova y con el añadido de que la figura de Asier Antona, presidente regional e ilustre palmero, aparece ante Madrid en el centro de la diana de las responsabilidades.

O sea, que esto es una inmensa carajera en la que todo el mundo hace de su capa un sayo mientras Coalición, expulsada de todos sitios, se sumerge en una larga crisis que aún no ha empezado a digerir. Solo el gobierno regional y el pacto que lo aguanta parece un remanso de estabilidad. Pero sería iluso pensar que todos estos conflictos externos y sus desenlaces no terminará afectándoles de alguna manera. Los mejores matrimonios siempre acaban mal por alguien de fuera.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook