09 de julio de 2019
09.07.2019
RETIRO LO ESCRITO

Todo depende

09.07.2019 | 03:23
Alfonso González Jerez

¿Es chungo, inadmisible, atrabilario apoyar a un dirigente político con problemas judiciales para ostentar la máxima responsabilidad en una institución? Depende. Que el blanco sea blanco, que el negro sea negro, que dos y dos sean cinco, todo depende. El flamante presidente del Cabildo de Fuerteventura, Blas Acosta, está bajo investigación judicial por la existencia de indicios de un delito de prevaricación urbanística en el ayuntamiento de Pájara. Acosta ya arrastraba una denuncia por la gestión de la empresa municipal Gesturpa. Pero nada de eso ha impedido que, en la moción de censura de la pasada semana, hayan respaldado al secretario general del PSOE majorero -sí, es el secretario general del PSOE majorero- los consejeros de Nueva Canarias y de Podemos. Acosta llevaba ocho años cogobernando con Coalición Canaria, pero al parecer no se le puede achacar ni una migaja de responsabilidad en tan prolongada gestión. "Se acabaron los días en que Fuerteventura se quedaba rezagada", proclamó el nuevo presidente, porque es indudablemente cierto que Fuerteventura se ha rezagado varias veces a lo largo de su historia centenaria, pero Blas Acosta, nunca.

¿Se puede ignorar inocentemente el fascismo? Puedes llegar a pactos con neofranquistas firmando con la lengua mientras te tapas las orejas? Depende, como depende que no hayas conocido a nadie que te bese como yo. Así que una fuerza política que se dice liberal llega a acuerdos -directos o indirectos- con un partido ferozmente homófobo y programadamente misógino para repartirse cargos y mandangas y luego quiere marchar alegremente en el desfile del Orgullo Gay en Madrid. El desfile no es -únicamente- una fiesta de locas horrendas o maravillosas, sino un acto políticamente reivindicativo: lo ha sido siempre. Y la entrada de fachas en instituciones representativas en las dos citas electorales de los últimos meses ha generado intranquilidad, preocupación y rechazo en todos los colectivos LGTB. Recordar esta obviedad no es defender o disculpar las amenazas y agresiones que sufrieron dirigentes y militantes de Ciudadanos. Son intolerables expresiones de intolerancia. Me repugnan los escraches. Pero es que ustedes están pactando con fuerzas de dudosa constitucionalidad y con un firme propósito de recortar o eliminar derechos ciudadanos y plantar una batalla cultural desde posiciones reaccionarias. Esa contradicción es muy poco comprensible, pero según Inés Arrimadas, depende. Todo depende. Por eso mismo, porque todo depende, una egregia dirigente de Cs apunta en seguida que a los gays no les está ocurriendo nada en Andalucía. Es increíble la desconfianza de la gente hacia la extrema derecha.

Va para tres meses que se celebraron elecciones generales. Parece mucho tiempo, pero depende. Todo depende. Depende muy especialmente del tancredismo infame del presidente de Gobierno en funciones -marianizándose en La Moncloa hasta ser investido o forzar unas nuevas elecciones- y en la firme voluntad de bloqueo de las prietas derechas. La cosa está tan mal que el único ejercicio de responsabilidad -aunque su objetivo prioritario sea salvar el pescuezo- lo practica Pablo Iglesias, que, sin embargo, no ha reparado en que no está pelando un plátano, sino una bomba de relojería. O depende. Todo depende.

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