29 de junio de 2019
29.06.2019

Dependiente emocional

29.06.2019 | 01:38
Ana Ortiz

¿Cuántas veces hemos oído esa etiqueta en nuestra boca o bocas ajenas? ¿Quién no se ha encontrado en su vida con personas dependientes emocionalmente? Y sobre todo, ¿te has preguntado alguna vez si acaso TÚ eres dependiente?

Ser dependiente emocional no es una característica que aparezca en la madurez o al comienzo de una relación. La dependencia se fragua en la infancia y crece con ella. Los diferentes tipos de apegos que nos han forjado, crean un estilo de comportamiento y sentimiento en nosotros que hacen que nos comportemos de una u otra manera en nuestras relaciones, ya sean de pareja, familiares o de amistad.

Actualmente, existen muchos vocablos en nuestro lenguaje cotidiano que contextualizan algún tipo de patología y realmente puede que no sea así. Hablamos de personas dependientes y a lo mejor lo que vemos son personas que anteponen su pareja, hijos, familia, trabajo, a otras cosas o personas que no consideran prioritarias en su vida, y como no hacen lo que los otros pensamos o lo que nos gustaría, los tachamos de dependientes. El ejemplo más sencillo podría ser el enamoramiento. Estar enamorado puede confundirse con dependencia, pero puede no serlo. El enamoramiento inicial implica esa necesidad de estar con la otra persona a todas horas, pero pasada esa fase inicial, seguir teniendo esa necesidad, de forma constante, sí que puede ser dependencia. Una persona que prioriza a su nueva pareja tras una separación en pos de sus hijos, su trabajo o su familia, puede sufrir dependencia, aunque también puede ser justificable, habría que analizar la situación.

Por ello y porque cada situación puede ser muy particular, hagamos un breve recorrido por el significado real y psicológico de ese término. Las personas dependientes tienen las siguientes características:

Su felicidad se centra en una sola persona, no disfruta de otra cosa que no sea estar con quien ama o estima. Su alegría depende de cómo le tratan los demás. Si se siente querido es feliz, la crítica los hunde. Evita a toda costa llevar la contraria para evitar enfrentamientos, gestionan mal el conflicto ya que dejan de sentirse importantes para los demás. Antepone el deseo de los demás al suyo. El miedo a perder a esa o esas personas que tanto ama o aprecia, le lleva a sufrir ansiedad, celos, inseguridad? se vuelven controladoras. Son personas que caen fácilmente en los chantajes emocionales. Si están en una relación tóxica, prefieren seguir sufriendo antes que dejar a esa persona. Viven su vida en función de la otra persona, sus sentimientos serán los de la otra persona, si los otros son felices, ellos serán felices, igualmente lo contrario, pensando, además, que ellos son los generadores de tal sentimiento. Aparece una clara tendencia hacia el aislamiento social, sólo le apetece estar con esa persona y con nadie más. En caso de no estar físicamente con la persona, no paran de pensar en ella e intentan mantener contacto constante sufriendo intensamente si no se tiene. Necesitan aprobación constante de la persona querida ya que necesitan sentirse queridos de forma continua, y cuando no lo sienten, lo preguntan "¿me quieres?", con demandas persistentes buscando la atención del ser querido, pudiendo llegar a victimizarse o usar patrones tóxicos para así tener pendiente a la persona amada. ¿Qué agobio no? Ser dependiente o vivir con un dependiente tiene el sufrimiento asegurado, la insatisfacción que siente el dependiente porque nada lo llena y desea que seas tú el que lo complete te puede llevar de un inicio maravilloso a vivir una pesadilla. Y para el dependiente, que nada lo completa, vivirá una vida llena de insatisfacción y dolor por no sentirse querido nunca de forma total. Por supuesto que hay grados de dependencia, no es un todo a nada. Existen personas más o menos dependientes, pero al final la tristeza y la inseguridad siempre los acompaña, la búsqueda en los ojos del otro de su propia imagen los lleva a verse siempre desde una desvalorización que parte de una baja autoestima mal encaminada.

Por todo ello, y con pronóstico desafortunado si esta actitud se mantiene, desde aquí te digo que se puede cambiar, que todo empieza por sanar tu autoestima, por sanar tu pasado, a aprender a valorarte, a conocerte, a saber qué te gusta y qué no. A saber decidir por ti, a decir sí y a decir no, sin culpa. A aprender a disfrutar de estar solo, a tener tus aficiones, a dedicarle tiempo a tus ilusiones, a no necesitar aprobaciones externas, a no compararte, a sentirte satisfecho de ti mismo, a quererte, a quererte y a quererte, porque sólo así sintiéndote bien contigo y satisfecho con tu vida podrás ser autodependiente, lo que te llevará a poder elegir una relación sana, porque a todos nos gusta sentirnos queridos, estar enamorados y sentirnos plenamente felices desde un estado interno de satisfacción. Y eso, solo depende de ti.

* Psicóloga y Terapeuta.

http://anaortizpsicologa.blogspot.com.es

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