17 de junio de 2019
17.06.2019
A BABOR

El 'tamayazo' del capitán Araña

17.06.2019 | 07:15
Francisco Pomares

Un sábado de sorpresas en la elección de alcaldías, de pactos imposibles hace algunos años, y de acuerdos municipales contra todo pronóstico, argumentados con mejor o peor fortuna por los partidos. Excepto en Santa Cruz de Tenerife: en la capital chicharrera, los votos bajo vigilancia de los dos concejales de Ciudadanos -Matilde Zambudio y Juan Ramón Lazcano-, votaron junto a Podemos por Patricia Hernández, convertida así en la primera alcaldesa en la historia de la capital tinerfeña. Ante el rumor persistente de que ambos votarían con el PSOE, Zambudio y Lazcano habían sido nuevamente apercibidos la misma mañana del sábado por la secretaria de Política Institucional del partido, Teresa Berástegui, para que se abstuvieran o votaran a sí mismos. Desde antes de que se iniciara la elección, era evidente que no iban a hacerlo: la alegría desbordaba de la bancada socialista adelantaba la derrota del alcalde Bermúdez. Zambudio y Lazcano, a los que Ciudadanos abrió inmediatamente expediente -fue anunciado pocos minutos después de que emitieran su voto- aseguraron, sin embargo, no haber desobedecido las instrucciones de su partido. La abogada aseguró disponer de órdenes precisas para llegar a un acuerdo con el PSOE y votar junto a Podemos a Patricia Hernández. No lo dijo, pero el acuerdo con el PSOE -con la contrapartida de la Concejalía clave de Urbanismo y de la Sociedad de Desarrollo- fue urdido con bastante antelación por el secretario de Organización de Ciudadanos, Juan Amigó, en distintos encuentros con los socialistas, coordinados por el segundo de Patricia Hernández, José Ángel Martín. Amigó no escondió nunca su intención de hacerse con Urbanismo y Fiestas, dos de las concejalías más influyentes, y el acuerdo estaba prácticamente cerrado -sin saberlo Ciudadanos- antes de las elecciones. Para que prosperara, Amigó llegó a forzar la sustitución de Mariano Gambín, abogado, historiador, empresario y escritor de éxito, que era el candidato con más posibilidades en las primarias internas para la alcaldía. Un informe negativo, atribuyendo deudas empresariales a Gambín, lo sacó de la carrera por las primarias, en las que fue sustituido por la abogada Zambudio.

Todo estaba listo, pero tras las elecciones, en una decisión sorprendente de la dirección nacional de Ciudadanos, Amigó fue excluido de la comisión negociadora de los pactos en Canarias. Aún así, siguió participando en secreto en encuentros con los socialistas, y fue determinante para lograr el voto a favor de Patricia Hernández. La abogada Zambudio ha enseñado a personas próximas los guasaps de Amigó asegurando que la posición oficial del partido era apoyar al PSOE, guasaps que acabarán conociéndose ahora que pesa sobre ella un expediente de expulsión por desobediencia al partido. Zambudio alega además la confusión producida por el hecho de que los negociadores oficiales mantuvieron varias reuniones con el PSOE, destinadas a lograr el acuerdo avalado por la dirección naranja, entre el PSOE y el PP, y sin apoyo de Podemos.

El sábado, nada más saberse que Patricia Hernández era ya alcaldesa, Amigó llamó a varios afiliados anunciando que había dimitido y se iba. Dijo hacerlo por estar en desacuerdo con el voto de Ciudadanos a Patricia, que calificó de "escandaloso". Algunos afiliados incluso le creyeron.

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