22 de mayo de 2019
22.05.2019
ARTÍCULOS DE BROMA

Horario laboral y deportes

22.05.2019 | 06:07
Javier Cuervo

La obligación de fichar en las empresas demuestra que no se sabe medir el trabajo porque los españoles han trabajado sin medida. El discurso de la productividad subió los objetivos y abolió el reloj.

Se ha excluido el deporte de la obligación de fichar, y es evidente el por qué: Un corredor de 100 metros lisos termina su trabajo en 10 segundos y se va a casa. Eso no hay empresa que lo aguante, aunque cuanto más pronto termine mejor lo hace. ¿Por qué no hay un término medio entre las 8 horas y los 9 segundos?

Mire el boxeo. Van al trabajo a partirse la cara, a veces hasta derrumbarse, pero sus condiciones de descanso son envidiables. Cada asalto son tres duros minutos, pero hasta el round siguiente hay uno de descanso. Con esas condiciones en un trabajo normal nadie tiraría la toalla.

El paralelismo entre deporte y trabajo es claro en el lanzamiento de martillo: ¿Quién no tiene un compañero que, ante una tarea pesada, da cuatro vueltas y la lanza lo más lejos que puede?

Los empresarios quieren medir el tiempo de trabajo como un partido de baloncesto, en el que cada incidencia detiene el cronometraje y va sumando minutos y minutos a la jornada, que se hace inacabable. En 2015 los Chicago Bulls y los Detroit Pistons, enfrentados en un partido de 4 cuartos de 10 minutos jugaron tres horas y 24 minutos de tiempo real, 68 de juego. Eso es el presentismo español.

Muchos empresarios juegan al golf sin aprender la enseñanza de ese deporte sin prisa en el que se compite contra uno mismo para mejorar.

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