16 de mayo de 2019
16.05.2019

Las extrañas vocaciones

16.05.2019 | 05:51
Luis M. Alonso

Cuando en la tauromaquia languidece el sol y renacen las sombras siempre hay un torero spengleriano dispuesto a despertar a la afición y a pegarle pases a todo lo que se menea. Ahora es de Perú y se llama Roca Rey. Paco Camino ha dicho de él que ojalá existieran dos o tres que se le parecieran. Ya no hay entradas para verlo el 22 de mayo y 15 de junio en San Isidro, la feria de toros más renombrada y larga del mundo. Las fiestas patronales de España siguen dando corridas de toros, en una época marcada por el antitaurinismo. El calendario, que comienza en marzo en Valencia, concluye al final de octubre. Las fechas se aprietan en agosto y septiembre. El tópico taurino, como escribió el irrepetible Joaquín Vidal, señala que los toros deben correrse con "sol y moscas". Por eso los festejos taurinos abundan durante el verano en este país, Francia y Portugal. "El que no torea el día de la Virgen (15 de agosto) no es torero", según una de las frases más pronunciadas en los mentideros. Por explicarlo de la manera en que lo razonaba Vidal, el que no tiene un contrato ese día es porque no interesa, tampoco lo habrá tenido en otras fechas y no vive de esta profesión. Vidal escribió que la profesión es dura y peligrosa, requiere conocimientos técnicos de complicada teoría y muy difícil y azarosa práctica. Sólo hay que prestar un poco de atención para comprobarlo. El torero ha de tener suerte y garra. Muchos son los que empiezan y pocos los que alcanzando altas metas las mantienen el tiempo suficiente para hacerse un cartel de figura y ganar dinero. Otros nos dedicamos a cosas distintas. Cuando El Gallo dijo aquello de "hay gente pa tó" se refería a esas extrañas vocaciones que no tienen que ver con el toreo.

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